Rial va a hablar solo conmigo" dijo Luis Ventura en televisión hace un par de días, cuando comentó detalles sobre el noviazgo de su colega con Mariana Antoniale, más conocida como "La Niña Loly". En realidad, Rial iba a hablar con las decenas de miles de espectadores que siguen el programa Intrusos, con los miles de lectores que lean los comentarios en Internet y también con las miles de personas en todo el Río de la Plata que han comentado su historia en estos días. Ya sabemos a qué se refería Ventura. Aquí lo importante es cómo se ha mostrado el noviazgo de Rial.
El viernes de la semana pasada Rial y Antoniale fueron por separado al aeropuerto. Sin embargo se embarcaron en el mismo avión, presumiblemente en asientos contiguos, y partieron hacia Italia. De inmediato la revista Paparazzi informaba que ambos paseaban por Venecia. Todo se dio como un flash. La noticia estalló y el inquisidor del mundo de la farándula argentina se convirtió en el objetivo de las fotos. ¿Pero esto fue casual?
Rial conoce de cabo a rabo el medio del espectáculo en Argentina y los métodos con los que se divulgan los chismes. En buena medida él junto a Ventura le han dado forma al asunto, al punto en que Intrusos es todo un caso de estudio en cuanto a la forma en que se construye un programa periodístico en televisión (y que sea sobre chismes de vedettes y cosas similares es otra historia, hablo de la estructura). Desde ese punto de vista tanto él como Loly tienen bastante claro de qué formas evitar las cámaras.
Pero los fotógrafos estaban allí, con ellos, siguiéndolos por Italia. Difícilmente entre amigos sé de un espionaje así, a menos que haya cierta premeditación en el fondo. Difícilmente alguien que se toma el trabajo de ir oculto al aeropuerto para evitar levantar sospechas, sale luego en televisión hablando en actitud "Pero muchachos! Me dieron la captura. Qué locos bárbaros que son". Mirando con un poco de frialdad el asunto, queda claro que ahí hay una historia planificada.