El presidente francés, Nicolas Sarkozy, concentrado en seducir a los votantes de la ultraderecha de cara a la segunda vuelta de las presidenciales, instó a sus socios europeos a aceptar un cierre de fronteras si el flujo migratorio arrecia en el bloque.
"Los franceses ya no quieren una Europa colador. Es el mensaje que he oído", dijo Sarkozy el lunes, un día después de la primera vuelta de las elecciones, marcadas por un resultado récord (18%) del Frente Nacional (FN, extrema derecha).
"Si Europa no puede defender sus fronteras, Francia lo hará", continuó el presidente francés que, según los sondeos, caerá en segunda vuelta ante el socialista Francois Hollande. "Se acabó la Europa que no controla los flujos migratorios", agregó el jefe de Estado.
El ministro de Interior francés, Claude Guéant, defenderá esta posición mañana, durante una reunión con sus homólogos de la Unión Europea (UE) en Luxemburgo.
El responsable mencionará la posibilidad de restablecer los controles en las fronteras de Francia durante un mes, en caso de que la frontera exterior de un país miembro del espacio Schengen falle y no descarta prorrogar esta medida si es necesario.
Alemania apoya esta idea, expresada en una carta conjunta firmada por Guéant y el ministro alemán de Interior, Hans-Peter Friedrich.
Los franceses saben que no van a obtener nada concreto mañana. El asunto no está en el orden del día de la reunión y no se prevé ningún debate sobre el espacio Schengen antes de la reunión de los ministros de Interior del 26 de mayo, es decir, 20 días después de la segunda vuelta de la elección presidencial en Francia, han dejado claro la presidencia danesa de la UE y la Comisión europea.
Ningún responsable europeo desea adoptar una postura sobre un tema tan sensible políticamente en Francia antes de que se celebre la segunda vuelta de los comicios, declaró, en tanto, una fuente de la UE bajo condición de anonimato.
Todos ellos entendieron que el 18% de los votos conseguidos por FN en la primera vuelta va a inflamar los temas relativos a la inmigración en la campaña rumbo al balotaje.
Además, el claro empeño de Sarkozy de forzar en ocasiones a sus socios europeos a aceptar sus propuestas ha incomodado a algunos de ellos y las primeras reacciones podrían ser bastante negativas en Luxemburgo.
La propuesta franco-alemana sobre Schengen "huele muy mal", resumió el ministro de Relaciones Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, en una entrevista al semanario alemán Der Spiegel.
"Los dirigentes europeos darán muestras de su liderazgo en lugar de adular a las fuerzas de extrema derecha", dijo por su parte la comisaria de Asuntos Interiores, Cecilia Malmstrom.
Viejo plan. Pero la idea franco-alemana no es nueva. El debate sobre la reforma de Schengen surgió ya en marzo de 2011 debido a Francia. "La Comisión presentó propuestas que hasta ahora fueron rechazadas por el gobierno francés", han recalcado fuentes europeas.
La actual iniciativa franco-alemana pretende acelerar las cosas, según negociadores franceses. Pero da un paso más allá ya que prevé "excluir de forma temporal" a los Estados que conforman el espacio Schengen cuyos límites territoriales son ya fronteras exteriores, si no tienen capacidad de controlarlas.
Nicolas Sarkozy fue tajante: "La frontera entre Grecia y Turquía no es segura (...) no está controlada". Sin embargo, las autoridades griegas aseguran que tienen cómo respetar sus obligaciones si Turquía tomara medidas para acabar con el flujo de inmigrantes clandestinos que cruzan su territorio.
Pero Ankara dice que a cambio quiere facilidades de visado europeo para sus ciudadanos, algo a lo que Alemania se opone. Este punto concreto no se menciona en absoluto en la carta franco-alemana.
Por otro lado, Sarkozy afirmó ayer que el voto al FN "no es reprensible" y que la dirigente de ese partido de extrema derecha, Marine Le Pen, es "compatible con la República".
Es necesario "asumir compromisos suficientemente precisos para que los electores (del FN) sepan que hemos comprendido su mensaje y que estén seguros de que vamos a cumplirlos", añadió.
LAS CIFRAS
54%
Son los votos que logrará Hollande en el balotaje del 6 de mayo, según un sondeo de OpinionWell dado a conocer ayer.
27%
Son los votantes de Le Pen que se inclinarían por Hollande en la segunda vuelta; el 47% de estos optaría por el presidente Sarkozy.