Apuntan a educadora por fuga en el Hogar Sarandí

Investigación del INAU detectó que no cumplió protocolo

Una educadora que integra el grupo de los 12 funcionarios investigados del Hogar Sarandí está muy comprometida desde el punto de vista administrativo por no aplicar el protocolo de seguridad para evitar la fuga de 13 internos el miércoles 18, indicaron a El País fuentes de la investigación.

Los menores se escaparon en dos tandas. Cinco huyeron a las 2 de la mañana de ese día luego de cortar una doble reja de una ventana de una celda ubicada en el primer piso del hogar. Tras saltar de la celda, reptaron en la oscuridad -tres focos estaban quemados- aprovechando el pastizal, según fuentes de la investigación.

Los adolescentes treparon el primer cerco perimetral, burlaron la concertina -especie de alambrada muy filosa- aprovechando que habían espacios libres entre la misma y luego pasaron por un agujero que tenía el segundo cerco.

La segunda tanda de internos escapó a las 8 de la mañana de ese miércoles. Ocho adolescentes, que sabían que la ventana de esa celda estaba rota, esperaron que una educadora abriera la puerta de la misma.

Luego esperaron que la funcionaria se alejara e ingresaron a la celda. Huyeron a plena luz del día sin que los detectaran los funcionarios y los policías que custodian el perímetro exterior.

Fuentes de la investigación indicaron a El País que los funcionarios de los turnos nocturno y matutino incurrieron en errores funcionales al no aplicar el protocolo de seguridad.

Desmintieron versiones de fuentes gremiales sobre que los educadores del turno nocturno habían sido engañados por una maniobra de distracción realizada por un interno que fingió estar enfermo, lo que permitió la fuga de la primera tanda.

"Tal maniobra de distracción no existió. Se tiró esa versión para cubrir a los trabajadores", indicó una fuente del INAU.

Para las autoridades del INAU y de la Policía, la fuga "fue entregada" y tiene como objetivo desestabilizar a las nuevas autoridades del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa), que comenzó a funcionar el martes 10. Se trata de un organismo desconcentrado que gestionará los hogares con privación de libertad del INAU.

Otro hecho que llama la atención a los jerarcas del Instituto es que ningún funcionario detectó el ruido que genera el corte de los gruesos barrotes de la celda. Es común que los menores utilicen jabón y elevan la música para cubrir los sonidos de las sierras. Sin embargo advirtieron que es una práctica habitual entre los educadores de los hogares ir a investigar cada vez que los internos escuchan música alta.

Sobre la fuga existen tres investigaciones: el juez de Pando Gerardo Núñez indagó a tres policías y 12 funcionarios de la Colonia Berro para buscar responsabilidades penales; abogados de Jurídica del INAU iniciaron una investigación administrativa porque sospechan que estos incurrieron en negligencia y el Ministerio del Interior indaga a los efectivos ubicados en las garitas.

De los 13 menores fugados, dos ya fueron recapturados.

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