Hollande ganó y va favorito al balotaje

Elecciones en Francia. El socialista obtuvo un 28%, contra 26,9 de Sarkozy. Sondeos indican que en la segunda vuelta el opositor le ganará por 10 puntos al presidente. Extrema derecha sorprendió

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El socialista Francois Hollande ganó la primera vuelta de la elección gala con el 28% de los votos y disputará como favorito un balotaje contra el presidente Nicolas Sarkozy, que logró un 26,9%. Los datos reflejan el 79% de los votos escrutados.

Hollande y Sarkozy, ambos de 57 años, se enfrentarán el 6 de mayo en la segunda vuelta electoral, de importancia capital en Europa ante el actual contexto de crisis de la zona euro, pero la dinámica es favorable al socialista, que puede contar con la reserva de votos de los otros candidatos de izquierda y de los ecologistas.

El presidente saliente tendrá por su lado el desafío de atraer al centro y a la extrema derecha, que cosechó el mejor resultado de su historia (19%).

El Partido Comunista Francés, de Jean-Luc Mélenchon, en tanto, rozó el 11%. Y el gran perdedor de la noche fue el centrista Francois Bayrou, con un 9%. Muy por detrás, figura la ecologista Eva Joly (2%). Otros cuatro candidatos obtuvieron menos de 2% de los votos.

REACCIONES. Ante una muchedumbre entusiasta de simpatizantes reunida en Tulle (sur), Hollande dijo que se ve como "el mejor situado para ser el próximo presidente", y presentó el resultado como una "sanción" a Sarkozy.

"Al término de este primer turno soy el candidato de la unión por el cambio. Esta unión debe ser lo más amplia posible, involucra primero a las fuerzas de izquierda y los ecologistas, que hoy represento", destacó el candidato.

Arropado por sus seguidores en una sala de París, donde coreaban a gritos su nombre, Sarkozy, en tanto, respondió minutos después afirmando que afronta la segunda vuelta "con confianza" en obtener la reelección.

"Los franceses han expresado un voto de crisis, que demuestra la inquietud, el sufrimiento, la angustia ante el nuevo mundo que se dibuja", consideró Sarkozy.

El mandatario propuso que antes del 6 de mayo se organicen tres debates "sobre cuestiones económicas y sociales, sobre cuestiones de sociedad y cuestiones internacionales".

Hollande rechazó de inmediato la idea del presidente y dijo que un debate es suficiente, tal como se preveía de manera inicial.

El candidato socialista se pronunció a favor de "reorientar a Europa por el camino del crecimiento y el empleo", tras prometer en la campaña que si es elegido renegociará el tratado de austeridad fiscal aprobado por la casi totalidad de los países de la Unión Europea en marzo.

Según dos sondeos publicados ayer mismo, Hollande se impondría holgadamente en la segunda vuelta. El instituto Ifop le da 54,5%, frente a 45,5% para Sarkozy. Ipsos, en tanto, da al socialista 54% y al presidente saliente 46%.

LOS OTROS. La otra ganadora de esta elección, aunque haya quedado fuera de la contienda, fue Marine Le Pen, de 43 años, que obtuvo un resultado histórico para su fuerza política de extrema derecha, el Frente Nacional (FN).

"La batalla por Francia sólo ha empezado", declaró Le Pen tras conocerse el resultado.

"Hemos hecho estallar el monopolio de los dos partidos de la banca, la finanza y las multinacionales", añadió. Y adelantó que el 1° de mayo anunciará a cuál de los dos finalistas apoyará (ver aparte).

Mélenchon, en tanto, llamó inmediatamente a "derrotar a Sarkozy", es decir a votar por Hollande. "Nuestro pueblo está decidido a poner punto final a la página de los años Nicolas Sarkozy", dijo. Joly también instó a votar por el socialista en la segunda vuelta.

La participación fue de aproximadamente 80%. En total unos 44,5 millones de electores estaban convocados a las urnas.

RESPONSABILIDAD. El ganador de la segunda vuelta presidirá durante cinco años una de las principales potencias mundiales, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, con un poder casi sin parangón en el mundo democrático.

En caso de ser elegido, Hollande sería el primer presidente francés de izquierda desde Francois Mitterrand (1981-1995).

La crisis -marcada por la explosión del déficit y la deuda y un desempleo de 10%- proyectó su sombra sobre la campaña, obligando a los candidatos a abordar la desindustrialización y a reclamar mayor proteccionismo europeo y el retorno al equilibrio de las cuentas.

Hollande, exsecretario del Partido Socialista de 1997 a 2008, fue designado en las primarias socialistas de 2011, y logró convertir la elección en un referéndum contra el quinquenio de Sarkozy, apodado el "hiperpresidente" por su activismo en todos los frentes.

Sarkozy, que batió récords de impopularidad, intentó eludir su balance económico y social y distanciarse de la imagen de "presidente de los ricos", desarrollando una campaña muy de derecha, agresiva, basada en la seguridad y la inmigración.

Le Pen reforzó a extrema derecha

PARÍS | La dirigente de extrema derecha Marine Le Pen, que quedó en tercer lugar en la primera vuelta de las presidenciales, se afianza en el tablero político tras haber reforzado su partido, el Frente Nacional (FN), heredado de su padre, e impuesto sus temas como la inmigración y el islam en los debates.

Poco más de un año después de haber sido elegida presidenta del FN, Marine Le Pen superó el 18% de los votos, un nivel jamás antes alcanzado por su partido.

En ese tiempo superó el reto de afianzar la propuesta del FN en el panorama político, relegando a un segundo plano la imagen de formación política extremista heredada de su padre, Jean-Marie Le Pen, varias veces condenado por sus frases racistas.

"Hemos hecho estallar el monopolio de los dos partidos de la banca, la finanza y las multinacionales", declaró Marine Le Pen, apropiándose, como hizo a menudo en la campaña, de temas tradicionales de la izquierda.

Oradora eficaz, Marine Le Pen, de 43 años, reitera en sus discursos los temas habituales de la extrema derecha contra la inmigración ilegal y el islam, pero lo hace invocando el laicismo.

"Antes el islam era considerado como una amenaza para la civilización cristiana. Ahora amenaza el laicismo, la tolerancia, el derecho de las mujeres, lo que es más ventajoso electoralmente", señala el sociólogo Sylvan Crépon.

En una reciente entrevista en la televisión israelí, Marine Le Pen afirmó incluso que el "antisemitismo en Francia" es "a menudo consecuencia del fundamentalismo islámico" y no de las posiciones del FN.

De la misma manera, Marine Le Pen abandonó el tradicional discurso nacionalista pero económicamente liberal de su partido, presentándose como defensora de los trabajadores perjudicados por la mundialización, el "libre intercambio desleal" y la "dictadura de Europa", y aboga por el abandono del euro y el retorno al franco.

Abogada, madre de tres hijos y dos veces divorciada, se presenta con una "mujer moderna". Pese a ello, durante la campaña electoral provocó la indignación de los partidos de todas las tendencias y de las asociaciones feministas al afirmar que, si gana, hará que la seguridad social deje de pagar las interrupciones voluntarias de embarazo, para destinar esos fondos a la atención médica indispensable. AFP

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