CARLOS MAGGI
A fines de marzo el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, hizo saber:
-"En el correr de la semana, se emitirá un decreto que instala las autoridades del Instituto Nacional Evaluación Educativa, el cual comenzará su trabajo formal".
Pero pasó casi un mes y el decreto no se firmó. Se hizo transparente que el decreto estaba pronto para la firma. Pero que era importante imponer una espera. La actitud belicosa de los sindicatos radicales aconsejó modificar el orden de los factores. Antes que nada, correspondía imponer un alto a la soberbia sindical. Y eso se logró. El decreto que pone en marcha el Instituto de Evaluación Educativa se publicó el viernes pasado. Es importante conocer el proceso previo a esta buena noticia.
Una vez bajado el copete de los tremendistas, empeza la labor constructiva, la reforma de la enseñanza pública, de acuerdo a lo convenido.
A este cambio estratégico de Mujica (no encimar problemas) respondieron múltiples movimientos en el tablero que conviene registrar y comprender, puesto que del resultado final de esta confrontación, depende la suerte de 200.000 estudiantes. Algo plausible está en marcha. Los que volaban alto, empezaron a recoger el hilo de la cometa.
La senadora Lucía Topolansky dijo: -"Los gremios docentes preparan una ofensiva con reclamos que harán `reventar` en junio, en coincidencia con la discusión de la Rendición de Cuentas".
Marcel Slamovitz, integrante del secretariado de Fenapes, reaccionó ante lo expresado por la senadora y afirmó; -"Desde el oficialismo se realizó un operativo para desprestigiar las asambleas, en particular las de Montevideo".
COMENTO: Nada desprestigia más a una asamblea que anunciar una huelga sin dar francamente la razón de esa acción directa. Topolansky informó que el ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, la llamó por teléfono "muy preocupado por conversaciones habidas con "Fenapes y ADES. Montevideo" (filial de la Federación). La legisladora advirtió en Durazno que las movilizaciones en Secundaria tuvieron la presencia de militantes políticos "infiltrados".
-"Se ha colado otra gente que no pertenece a los sindicatos de la enseñanza, que no es padre ni es alumno. Eso pasó en dos o tres liceos; son operadores políticos y eso confundió a tantos".
Y resultó que en la última asamblea de Fenapes (14 de abril) cobraron fuerza las declaraciones de la senadora.
No hubo mayoría para iniciar huelga, ocupaciones o paros; y se resolvió iniciar gestiones para sumar aliados. Le pidieron a la Mesa Representativa del Pit-Cnt, que en el acto del próximo 1° de mayo, cuando se conmemore el día de los trabajadores, haya un delegado de la Coordinadora de Sindicatos de la Educación del Uruguay (CSEU) en la lista de oradores, para difundir los reclamos de los gremios educativos.
-"Trabajaremos con nuestros aliados naturales, el conjunto de los trabajadores, tanto a nivel de Pit-Cnt como con los padres de nuestros alumnos"- dice textualmente la resolución de la Asamblea.
Como era de esperar, el Pit-Cnt no hizo lugar al pedido. No hay una palabra en nada de lo resuelto por Fenapes que refiera a una mejoría en la enseñanza pública; y esa es la cuestión. Fenapes no puede suponer que el Pit-Cnt (la central obrera) y los padres de los alumnos los ayuden para dejar todo como está mientras se reclama mejor remuneración. Este es un desenfoque de los profesores. La enseñanza pública que desprecia a sus alumnos es la enemiga natural de los padres que ven fracasar sin culpa a sus muchachos. Sin perjuicio de este error, la asamblea de Fenapes, renovada en cuanto a su integración, resolvió sensatamente contra las interrupciones de la enseñanza y detuvo el proceso negativo.
Pero en la noche de ese mismo día (14 de abril) el directorio de Fenapes (después de haber naufragado en la asamblea las intentonas de agravar las medidas de fuerza) trazó por su cuenta un plan tremendista. Primera medida, sumarse al paro de Cofe (24 horas, el 15 de mayo). Luego, del 5 al 7 de junio realizar paros por regiones de 24 horas. De allí, saltar a un paro de 48 horas los días 26 y 27 de junio. En ese momento se analizarán los contenidos de los proyectos de Rendición de Cuentas de la ANEP y el Poder Ejecutivo. Si no se tienen en cuenta los reclamos, se hará un paro nacional de 72 horas. Y en caso de que ninguna de estas medidas ofrezca resultados satisfactorios, el 2 de agosto se reunirá la asamblea de delegados de Fenapes, que pondrá fecha al inicio de la huelga. (Fuente, El País, 15/4/12)
La enseñanza es gratuita, pero es obligatoria; obligatoria para padres y alumnos. Y para los profesores ¿no es obligatoria? ¿Un grupúsculo puede suspender las clases y destrozar el destino de una generación entera de muchachos?
Es inexplicable que el instituto "servicio esencial"se aplique a la recolección de residuos y no se aplique a la educación. La mugre es un infortunio colectivo; pero la ignorancia colectiva es el mayor de los infortunios. Siempre se está a tiempo para limpiar una ciudad; en cambio, pasada la adolescencia, se perdió para siempre la oportunidad de formarse.
El gobierno podría anunciar desde ahora que si se entorpece la educación, está dispuesto a aplicar las medidas más severas que prevén las normas vigentes.
La bravata de una huelga por tiempo indeterminado o cualquier temible calendario que le impida a los jóvenes educarse como corresponde, deben ser apagados con la urgencia que requieren los incendios. Tres días después de la asamblea de Fenapes, el martes 17 de abril, se reunió la asamblea de ADES, los profesores de Montevideo que es (era) el sindicato más radical.
El número de asistentes a esa reunión (594) resultó el más numeroso en 15 años; y de esa democratización repentina resultó que hubo un "alto". La tesis tremenda del directorio de Fenapes, fue desactivada. Ahora todo depende de la negociación con el gobierno, declaró un dirigente sindical. Fue un cambio plausible. Por primera vez aparece como aspiración del gremio "el desarrollo de un proyecto educativo"; y por primera vez hay voluntad de congeniar: se instalarán ámbitos de negociación con el Poder Ejecutivo, el Consejo de Secundaria (Ces) y la Anep.
De esta reunión realmente representativa del modo de pensar de la mayoría de los profesores, nace pues una nueva situación para la enseñanza pública: menos soberbia y más coherente con la altísima función a cumplir. Los directores de la federación de maestros pensaron correr con el poncho a los moderados; y pasó una vez más, que por la boca muere el Fenapez. Todo indica que hay un golpe de timón en la gestión sindical. Bien interpretado, el momento actual abre un futuro lleno de esperanza.
Bien para todos: estudiantes, padres y profesores. El rescate de la enseñanza pública tardó en llegar, pero ya está funcionando. La senadora Topolansky no habló en vano. La corrección del desbarajuste debía nacer y está naciendo, de la voluntad que más importa: la voluntad de los profesores. En el seno mismo de los sindicatos, brotó la legítima defensa de la cultura. Sucede que nadie se queda indiferente ante el feo destino que se deparaba a los muchachos más indefensos. Este sentimiento, esta indignación auténticamente solidaria, empieza a manifestarse en los hechos. Venimos bien. Habrá reforma de la enseñanza pública hecha del mejor modo: CON los profesores.
La prepotencia capotó antes de volar.