Cómo mantener el liderazgo sin el líder

Interna. MPP y Herrerismo deberán posicionar una nueva figura con trayectoria y carisma

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El MPP y el Herrerismo, sectores de mayor peso en sus partidos en la elección nacional de 2009, sufren la ausencia de sus líderes e intentan reordenar su estructura para mitigar el impacto. Mostrar una renovación y trabajo político son las claves.

El alejamiento del líder de un sector político marca un punto de inflexión, un antes y un después. De hecho, algunos como la Lista 15 de Jorge Batlle, la 99 de Hugo Batalla, el Foro Batllista y el wilsonismo perdieron el predominio con la ausencia de sus líderes. Politólogos consultados por El País dicen que el problema surge cuando no hay construido un proceso de institucionalización política, es decir, que el sector es más bien un movimiento en torno al líder.

En cualquier caso, el alejamiento afecta siempre al elector y a la dirigencia. Mitigar el impacto no es sencillo, y el desafío es construir liderazgos y estructuras de funcionamiento y representación a nivel de la dirigencia y los vínculos a nivel del electorado.

"En la cultura política uruguaya existe un vínculo muy directo entre el líder y el elector, por eso los retiros tienen un impacto fuerte en la opinión pública. Hay una parte del electorado que cuando no ve al líder que cree representa mejor sus ideas puede sentirse no representado totalmente y entrar en un período de incertidumbre", explica Ignacio Zuasnábar (Equipos/Mori).

Para posicionar una nueva figura se necesita, según los politólogos, mucho trabajo político. Aunque advierten que a veces no es suficiente porque "la cultura política uruguaya es muy densa, observa los precandidatos con lupa y se les exige una carrera política extensa", afirma Zuasnábar y dice que en Uruguay construir a partir de estrategias comunicacionales la imagen del líder es imposible. "El candidato tiene que tener años en política y magia. Eso no se construye es algo que debe trae consigo", agrega.

HERRERISMO. Según una encuesta de Factum, entre quienes se inclinan a votar al Partido Nacional, 49% tiene preferencia por Jorge Larrañaga. Entre los nombres que podrían llegar a ser candidatos del Herrerismo, la intención de voto pone en primer lugar a Ana Lía Piñeyrúa con 15%, Luis Alberto Heber con 11%, Jorge Saravia con 9% y Francisco Gallinal con 8%. Es decir que entre los cuatro no llegan al porcentaje que reúne Alianza Nacional con Larrañaga.

El Herrerismo, según los politólogos consultados, es una organización política "muy fuerte" que tiene una organización capilar, un conjunto de dirigencia media y militancia dispersa por el interior.

Por eso, coinciden en que no tendrá problemas de supervivencia con el paso al costado que dio Luis Alberto Lacalle. Además, dicen que el matiz en el cual enfatizó (que no será candidato pero que sigue estando al frente del sector) neutraliza el impacto.

El problema que tiene el sector ahora es que ninguna de las figuras emergentes logra posicionarse como el sucesor y eso genera incertidumbre, según el politólogo Daniel Buquet.

El desafío para el grupo que sigue las ideas de Luis Alberto de Herrera es, según el politólogo Juan Carlos Doyenart, mostrar que está en una etapa de renovación con gente joven.

De todos modos, advierte que el perfil del nuevo candidato será determinante porque Lacalle es un hombre con "mucha personalidad, que marcó un rumbo, un perfil y que tuvo un electorado adepto a él por sus características personales, su forma de actuar y su orientación ideológica. Entonces si su sucesor no se ajusta a ese perfil, que es como el sector nacionalista conservador, se corre riesgo que los votantes emigren, incluso a otro partido".

Doyenart dice que el Herrerismo debe tener "cuidado" con otros líderazgos afuera del partido que cubran el espacio de Lacalle. Afirma que el líder de Vamos Uruguay, el senador colorado Pedro Bordaberry, es una de las figuras que puede ganar terreno en ese sentido. "Bordaberry ha tenido planteos muy similares a los de Lacalle. El ejemplo más claro es el de la seguridad pública. Durante mucho tiempo, Lacalle fue el abanderado de ese tema y hoy lo es Bordaberry. El líder de Vamos Uruguay es conservador igual que Lacalle, incluso más que algunos dirigentes del Herrerismo", explicó.

Buquet, por su parte, también entiende que el Herrerismo debe dar una imagen de renovación. "Es importante que el candidato tenga cierto carisma, y capacidad para llegar a la gente. Eso no se define científicamente es algo que se tiene o no se tiene. Después de las virtudes personales del candidato, viene el trabajo que haga", dijo.

AÑO CLAVE. En el Herrerismo saben que 2012 es un año de decisiones. El paso al costado de Lacalle provocó movimientos y muchos integrantes del sector comenzaron su trabajo individual para ser sucesor. La decisión de quién será el precandidato será tomada por el Herrerismo a fin de año. En entrevista con El País en febrero, Luis Lacalle Pou dijo que su padre generó un vacío que aún no fue llenado y que, además, será "difícil" de ocupar con las opciones que tienen los blancos.

El senador Gustavo Penadés, por su parte, dijo a El País que en la dirigencia hay que tener "inteligencia", "sentido común" y "desprendimiento". "Tenemos que armar un proyecto colectivo, alternativo, que pueda sustituir lo que deja un líder con peso político muy importante", indicó.

La diputada Piñeyrúa, primera en intención de voto en el Herrerismo según la encuesta de Factum, dijo que es "peculiar" la situación a la que se enfrenta el sector porque no es común que un líder, que puede ser precandidato dé un paso al costado. "Ahora cada uno de los que manifestamos nuestra intención de ser precandidato estamos haciendo el trabajo individual además del colectivo y a fin de año, de común acuerdo, resolveremos", comentó.

MPP. A 23 años de su fundación, el grupo político que construyó el presidente José Mujica luego de la dictadura (1973-1985) atraviesa un momento clave. Ya sin su líder, que dejó "la barra chica" cuando fue electo presidente, el Movimiento de Participación Popular (MPP) enfrentará el 27 de mayo una elección interna que, según advierten analistas y operadores de sus filas, podría ser la primera instancia donde deja de aumentar su votación (ver página A9).

Ese favoritismo en duda responde también a la pérdida de figuras de peso. En el caso del MPP, además, el desgaste es más explícito al absorber críticas de la gestión de gobierno.

Para la politóloga y senadora Constanza Moreira (Espacio 609), entre las "virtudes" del MPP resaltaron siempre los "líderes potentes" como Mujica, Eleuterio Fernández Huidobro y Lucía Topolansky. "Yo veo que el MPP y la 609 hoy son los que enfrentan más o reciben más impactos de las críticas hacia la gestión del gobierno, porque las críticas, por más que el gobierno esté dividido entre Mujica y (el vicepresidente Danilo) Astori, no veo que recaigan sobre el Frente Líber Seregni, veo que recaen sobre el MPP, ¿no?", dijo a El País. Ello, a su modo de ver, ha "sobreexpuesto" ante la opinión pública al grupo de Mujica. Por último, apuntó Moreira, el esquema de apertura para grupos de diferentes orígenes, incluso blancos o colorados, ha permitido crecer y echar raíces en todo el país, pero trajo problemas: "miremos el caso Saravia", concluyó.

Internas partidarias no cambiarán para las próximas elecciones

Aunque aún falta tiempo y camino por recorrer, expertos dicen que las próximas elecciones no tendrán grandes cambios y que seguirán al frente las grandes corrientes de la elección pasada. Lo que genera mayor incertidumbre, y especialmente para el Frente Amplio, es si finalmente el expresidente Tabaré Vázquez lanza su candidatura de cara a 2014.

"Acá hay un imponderable que todavía es difícil manejar y es si se configura o no el vazquismo. Vázquez no tiene un grupo atrás de él pero va a ser una figura sin duda de la elección estando directamente o no", comentó el politólogo Juan Carlos Doyenart.

Si Vázquez no es candidato, tomará más fuerza el problema de sucesión que tiene el Movimiento de Participación Popular (MPP). "En el Frente hoy está el MPP y el Frente Líber Seregni como los dos grandes bloques. Estos sectores son los que están al frente si Vázquez no es candidato", dijo a El País el politólogo Daniel Buquet y agregó que a su entender necesitando una renovación, sobre todo por tema de edades.

En el Partido Nacional sí va a haber cambios por la negativa de Luis Alberto Lacalle a ser candidato. Aunque aún no se sabe cómo resolverán, Doyenart aventura que Alianza Nacional va a estar "muy bien" en la interna y que "le puede ganar al Herrerismo".

El Partido Colorado, en tanto, tiene todo definido: Vamos Uruguay, de Pedro Bordaberry, no tiene ninguna competencia.

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