La petrolera Repsol podría recuperar acciones de YPF, pero en su perjuicio. Un acuerdo firmado en 2008 con el grupo Petersen -de la familia argentina Eskenazi-, que tiene casi un 25% de las acciones de la petrolera, señala que en el caso de que la firma española pierda el control de YPF -como sucede ahora por la expropiación del gobierno de Cristina Fernández- este deberá venderle sus acciones.
De esta manera, y también lo establece el acuerdo, Repsol deberá hacerse cargo de los préstamos millonarios que pidió la familia Eskenazi para comparar su parte de la petrolera Argentina. Así lo informó ayer El País de Madrid, que cita a Bloomberg.
Expertos de derecho internacional señalan que, en caso de que el grupo Petersen inste a la petrolera española a hacerse de sus acciones, Repsol podría acudir a la justicia para señalar que "un hecho de fuerza mayor", como lo es la estatización anunciada, lo obliga a romper el acuerdo.
Por otro lado, la firma argentina puede argumentar que el país tiene una larga historia de nacionalizaciones. Tanto desde Repsol, como desde la familia Eskenazi, se negaron a hacer declaraciones.
La expropiación argentina a Repsol es del 51% de sus acciones (tenía el 57%). Por lo que obtener el paquete accionario de los Eskenazi no le serviría de nada, ya que las decisiones la tomaría el gobierno y las provincias argentinas.
La familia argentina compró su parte de YPF sin poner dinero sobre la mesa. Pidió préstamos (hasta 2.000 millones de dólares -1.000 millones a Repsol-) y prometió pagarlos con el dinero que de la propia petrolera.
"El problema de los Eskenazi es que se comprometieron a pagar sus deudas a Repsol y al resto de los acreedores con los dividendos de YPF. Sin embargo, tras la nacionalización, el gobierno ha anunciado que usará las ganancias de la petrolera para aumentar la decreciente producción de la compañía", señaló ayer The Wall Street Journal Americas, en un artículo sobre la familia argentina.