Cabildos no tan abiertos para los reclamos de los montevideanos

Municipios. Los Cabildos Abiertos que impulsa la administración departamental dejaron poco espacio a la participación de los vecinos | Limpieza, seguridad, alumbrado, los temas recurrentes

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Escasa participación de jóvenes, disputas entre alcalde y concejales por el aplauso de la tribuna y poco espacio para el reclamo de vecinos. Así se podrían resumir los "cabildos abiertos", del pasado viernes. El País presenció dos de ellos.

"¡Ay, mirá cómo se vino Martita!", dijo una vecina en la puerta del gimnasio del Club Sayago, y otra señora completó el elogio: "¡Qué pinta, eh!". Es que Martita, al igual que otras varias mujeres, llegó maquillada y muy bien vestida porque estaba por empezar el segundo cabildo abierto del Municipio G, el viernes a las 20 horas. Los hombres, que completaban las más de 200 personas del auditorio, fueron vestidos más bien "casual", con termo y mate bajo el brazo y prontos a escuchar.

A esa misma hora, pero en Buceo, varias señoras mayores, prolijamente vestidas, producidas y perfumadas, iban llegando al club Social Valle Miñor, en Julio César y Rivera, para participar del cabildo abierto del Municipio CH, que abarca, además, los barrios Pocitos y Punta Carretas, entre otros.

En el salón, el murmullo era constante y el clima era "bien de barrio y encuentro", diría Jorge, un vecino de 68 años, de Buceo. Había unas 200 personas, aunque una gran ausencia de gente joven.

A pesar de la distancia que separa a ambos municipios y los distintos contextos, los planteos y las preocupaciones de los vecinos (a los que se les destinó poco tiempo para hablar) fueron muy similares: alumbrado, limpieza, arbolado, seguridad y veredas rotas.

PARA LA TRIBUNA. Un estrado en la mitad de la cancha reunía a los concejales y al alcalde en el club Sayago, que hablaron durante una hora y media. La oratoria se centró en detallar las obras realizadas y el comentar los objetivos del municipio, que abarca una superficie de 14 mil hectáreas y comprende a 152 mil habitantes.

El alcalde destacó la concreción y proyección de determinadas obras, como la terminal multimodal y el corredor Garzón. Los concejales -oficialistas por abrumadora mayoría- hablaron de la recuperación de áreas verdes, de alumbrado y de limpieza, entre otros asuntos.

De todos modos, Silva pidió más participación a los vecinos. "No alcanza con llamar por teléfono y decir que alguien está tirando basura en la esquina, digamos la matrícula así nosotros podemos hacer algo", afirmó ante el público.

Los comentarios de los vecinos llegaron recién sobre las 22 horas cuando, incluso, algunos un tanto cansados, ya habían abandonado la platea. Tomaron la palabra unos 7 u 8 representantes de organizaciones e instituciones de la zona, con tres minutos para hablar cada uno. Una maestra, la directora del hospital Saint Bois y otros vecinos, agradecieron las gestiones del Municipio.

Las críticas fueron pocas desde una tribuna que se mostró "amiga" a los jerarcas. Solo un reclamo por problemas con la recolección de residuos se escuchó entre las distintas voces. Los aplausos también fueron una medida del respaldo hacia cada orador. Cuando presentaron a la única concejal del Partido Nacional se escuchó un aplauso medido. Al nombrar a los concejales y al alcalde, todos del Frente Amplio, el respaldo llegó con más fuerza.

Algunos asistentes al cabildo abierto se fueron con caras de molestia y cierto malestar por el poco espacio que quedó para que los vecinos participen. Tal fue el caso de más de 20 jóvenes de un grupo de capoeira de la zona, que llegó "de sorpresa" y con las esperanzas de poder exponer sus prácticas.

DIVIDIDO. "Les pedimos que hagan silencio, por favor. El coro de Valle Miñor nos va a cantar unas canciones", fue la primera intervención de la maestra de ceremonia del Municipio CH, y así arrancó un grupo de la tercera edad, que entonó desde "Aprender a volar" de Patricia Sosa, y terminó con un paso doble ("Que viva España"), lo que generó un generoso y unánime aplauso de los vecinos. Pero esos aplausos, y el clima, cambiaron cuando se dio paso al orden del día. En primer lugar fue presentado el alcalde de la zona, Luis Luján, para "rendir cuentas".

Allí los aplausos no fueron tan generosos como los que se brindaron al coro, sino más bien sectorizados. Ese fue el inicio de lo que se iba a percibir durante toda la jornada: dividida en dos.

Por un lado el municipio del que habló el alcalde, signado por una cantidad de obras realizadas y una buena respuesta a los reclamos de los vecinos, y el "municipio del que hablaron los concejales opositores", donde abundaban los problemas, desde veredas rotas, presencia de cuidacoches irregulares, indigentes, árboles en mal estado y basura en las calles.

El discurso del alcalde duró cerca de una hora (comenzó a las 20:05 y terminó a las 21:00) y abordó, pantalla mediante, las formas en cómo se financiaron las obras y el tratamiento que se le dio desde el municipio a temas como el arbolado en mal estado, las obras viales y el alumbrado público. Al finalizar, hubo aplausos de un sector de la platea, además de la intendente de Montevideo, Ana Olivera, que en ese momento ya había llegado al lugar.

Después fue el turno del concejal blanco, Hugo Recalt, y allí, habló de temas que el alcalde no abordó. Puso como "ejemplo a seguir" el municipio de Punta del Este, "donde se ve una ciudad limpia y sin hurgadores desparramando basura ni gente pidiendo compulsivamente o utilizando de baños los lugares públicos", lo que arrancó un aplauso de un sector importante de los presentes.

También, mirando directamente a la intendente, le comentó el cambio que tuvo la ciudad los días en que se realizó en Montevideo la reunión de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

"En mi barrio, lo digo con asombro, todo estaba limpio, no andaban los carritos. A unos bolseros que estaban sacando basura de los contenedores para clasificar afuera, un patrullero los conminó a que volvieran a tirar la basura adentro ¿Qué milagro había pasado? Ningún milagro, se ejerció la autoridad, lamentablemente, solo mientras estaba la visita", dijo Recalt, que tuvo como respuesta una sonrisa de la intendente y un aplauso mayor del público presente.

Después siguió el turno del concejal colorado Jaime Edelman, y de los concejales vecinales para terminar la parte oratoria sobre las 21:45.

SIN PARTICIPACIÓN. "En vista de que ahora viene el turno de los vecinos y que el cabildo termina a las 22 horas y ya estamos sobre la hora, le vamos a pedir a los vecinos que por favor sean breves, les pedimos a quién hable no se extienda más de un minuto así pueden hablar la mayor cantidad de vecinos y vecinas", dijo la maestra de ceremonia, lo que generó el comentario de reprobación.

"Ah, pero tuvimos que escucharlos a ellos que hablaron lo que quisieron y a nosotros nos dan 1 minuto. No vengo más, en una pérdida de tiempo esto", se lamentó una vecina indignada. "Esto no un cabildo abierto, es un acto político" dijo otro vecino, casi al mismo tiempo.

Y esa fue la sensación. Los protagonistas, que eran los vecinos, fueron espectadores de un discurso oficial y opositor. Nada más que eso.

Apoyo: "No basta con llamar porque alguien tira basura, dennos datos para ubicarlo".

Vecino: "Esto no es un cabildo abierto, esto es un acto político. No vengo nunca más".

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