Casi diez mil personas aguardaron para ver la última hora del concierto de Paul McCartney en la pantalla gigante del IMPO. La Explanada de la Intendencia explotó cuando la señal se conectó con el Estadio Centenario.
Cerca de las 20:30 de la noche, cientos de personas caminaban por 18 de Julio en una sola dirección: la Explanada de la Intendencia de Montevideo.
Menos de una hora más tarde, la calle había sido totalmente tomada por la gente que, o bien se quedó parada, o bien se sentaba en el piso. Pero los más previsores optaron por traerse de casa la silla de playa.
La larga espera para ver a Paul en directo fue matizada con videos del ciclo Autores Nacionales, con recitales de Ana Prada y Cursi, entre otros. Es decir: nada de lo que esperaban los fanáticos de The Beatles.
A las 21:30, que era la hora oficial en que debía comenzar la transmisión, en la pantalla empezaron a emitirse videos proporcionados por la producción de Paul McCartney, para calentar los motores. El primer clip fue Ebony and Ivory, del disco Tug of War, del año 1982.
La gente comenzó a quejarse, ya que la enorme mayoría llegó con la idea de que la transmisión del recital en directo empezaba a esa hora. "Que me devuelvan la plata de la entrada", bromeó un joven, en medio de abucheos.
Los más veteranos eran quienes mostraban mayor expectativa por ver a McCartney.
"Yo nací en 1954. Viví toda la época de Los Beatles. En su momento piré con el disco Revolver", dijo Jorge, que además sostuvo que le hubiera "encantado estar", pero consideró los precios "prohibitivos" para su bolsillo.
Este fan no fue el único que se quejó de los precios. Alberto, de 48 años, se confesó "seguidor a muerte" de McCartney, pero indicó que le resultó "imposible pagar la entrada".
"Por lo menos podemos disfrutarlo acá y ahora", dijo.
Sin embargo, no todos los que concurrieron a la Intendencia eran fanáticos.
Bianca, de 62 años dijo que le gustaban Los Beatles, pero nunca siguió la carrera de McCartney como solista.
"Igual creo que hay que aprovechar a ver a un tipo como él cuando viene al Uruguay", dijo.
Varios de los concurrentes, coincidieron en que era necesario ver a McCartney, "aunque sea en la pantalla gigante".
"Ni ahí es de mi generación, pero está bueno que venga este clase de artistas a nuestro país y no los Wachiturros", dijo Florencia, una joven de 16 años.
La variedad de edades del público que fue a ver a McCartney desde la pantalla del IMPO, nada tenía que envidiarle a quienes fueron al estadio.
Tres generaciones, abuelo, padre e hijo, esperaban ansiosos la posibilidad de ver al músico británico.
"Yo me enganché de chico con Los Beatles y cuando mi hijo Daniel era niño lo hacía escuchar todo el tiempo los discos de pasta, del grupo y de Paul en Wings", dijo Esteban.
Daniel hizo lo mismo con su hijo, Alejandro, de 7 años.
"Yo lo sigo desde la primera época", soltó el niño con total naturalidad, agregando que había escuchado todos los discos del grupo y los siguientes trabajos de McCartney.
El público explotó cerca de las 22:45, cuando por fin, en la pantalla del IMPO, se vieron las primeras imágenes de Paul McCartney en vivo, desde el Estadio Centenario.
I`ve Got a Feeling, que figuraba en el puesto 25 de la lista de canciones del concierto, fue el primer tema que apareció en la pantalla.
Entre tanto, los vendedores que no querían dejar pasar la ocasión, se habían instalado en los alrededores con un set de ofertas que incluía morrales con la imagen del cantante, por $ 200, pins, llaveros y fotografías del artista, a dos por $ 50.
Tampoco faltaron los vendedores de manzanas acarameladas, pop, garrapiñada y algodón de azúcar.