Mujica reivindicó la presencia de Cuba en la Cumbre

Discurso. El presidente Mujica habló sobre Cuba, la pobreza y el reclamo argentino de soberanía en las Islas Malvinas. 800x530
Discurso. El presidente Mujica habló sobre Cuba, la pobreza y el reclamo argentino de soberanía en las Islas Malvinas.
El Tiempo / GDA

El presidente José Mujica reivindicó hoy la presencia de Cuba en la Cumbre de las Américas, al hacer uso de la palabra en el foro que se desarrolla en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias.

Mujica dijo que se está "ante un desafío civilizatorio. Por estas cosas queremos que la bandera de la estrella solitaria esté con nosotros, es parte de nosotros, de nuestro dolor", según la web de la presidencia uruguaya.

"Por eso necesitamos que se entiendan estas cosas. Es parte de un ser que se está conformando. Porque muy particularmente los latinoamericanos cada vez tenemos más conciencia que pertenecemos a una patria común", agregó.

En ese sentido, Mujica señaló que "no creemos en el mundo de la agresión. Y lo dice un hombre que cuando joven quiso transformar el mundo y se puso una (pistola) 45 en la cintura. Algún derecho a hablar tenemos. Se puede construir directamente en el camino de la paz, en los pequeños escalones que suben ejercer efectivamente la solidaridad creciente con nuestra gente. Nos sentimos hermanos de todos los doloridos del mundo", puntualizó.

El presidente uruguayo dijo que la de hoy "es la lucha por la paz. La única guerra que se justifica acá es contra la pobreza, contra la ignorancia, la injusticia, contra el peligroso despilfarro que obliga a que para que una persona pueda comer necesita seis o siete mil litros de agua para producir su comida diaria".

"No solo es un nuevo mundo. Es un mundo distinto. Tenemos que aprender de los errores del viejo mundo y en todo caso, cometer los nuestros", indicó.

Mujica abogó por la necesidad de la unión de los países más débiles: "Sabemos que tenemos problemas por todas partes y sabemos que en el mundo que nos toca vivir no hay lugar para los débiles. Por lo tanto, los débiles tienen la necesidad histórica de juntarse o seguirán siendo cada vez más débiles. Por eso queremos la soberanía de nuestros territorios. Porque la libertad sin soberanía no sirve. La libertad de las naciones es el ejercicio de su soberanía, el ejercicio de su tolerancia para lo que es distinto", según la crónica de la presidencia uruguaya.

MALVINAS. El mandatario también hizo referencia a la soberanía de las Islas Malvinas. "No reclamamos las Malvinas por ofender la historia de Gran Bretaña o por ofender a nadie. Lo reclamamos porque tenemos un sentido de pertenencia".

"Hay una larga historia. Nosotros reconocemos la realidad. Apenas queremos empezar a convivir en un plano de igualdad con ese pueblo que ha surgido, que es parte de nuestra América y que no queremos regalar a la Armada de ningún país. Lo decimos con humildad y respeto. Sabemos que estamos en una coyuntura en la que no podemos pedir lo que no nos van a dar, pero por lo menos tenemos que decirlo", puntualizó.

En ese sentido, agregó: "Van a pasar muchas décadas, mucho tiempo. Tenemos todo el tiempo de las generaciones que vendrán, pero estas son causas innegociables, causas de nuestra propia esencia".

Al cerrar su oratoria, Mujica destacó la presencia de Estados Unidos en la Cumbre. Si bien reconoció que no se sabe cuándo será el próximo encuentro entre mandatarios de América, dijo que "nunca se deben hacer Cumbres muy cerca de los procesos electorales de los países más dramáticamente importantes".

"Esto es algo que hay que empezar a reconocer por el peso terrible que tienen en todos nosotros las dispuestas de carácter interno. Nosotros valoramos enormemente la presencia del presidente de Estados Unidos (Barack Obama). Se lo agradecemos y reconocemos, con altura y dignidad. Hay que venir a recibir la posición de 30 y pico y lo felicitamos por el coraje. Soñamos que algún día semejante país sea un hermano verdadero de la lucha contra la miseria, contra la discriminación", finalizó.

Cuando terminó de hablar, las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, y de Brasil, Dilma Rousseff, se acercaron a saludarlo visiblemente emocionadas.

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