Rostros en el lente de un joven fotógrafo

Exposición. Agustín Ginesta altera las imágenes e insinúa distintos significados

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"Figuras alteradas" se llama la exposición fotográfica de Agustín Ginesta en la Alianza Francesa (Bulevar Artigas 1271), que puede verse de lunes a viernes entre 10:00 y 20:00 horas, hasta el viernes 27 de abril.

Cuando un artista interviene una fotografía, superpone o altera las imágenes agregando líneas, cuerpos o manchas de color. Se abre así un camino experimental de dilatados alcances y posibilidades múltiples. El resultado de esa manipulación es una nueva imagen, que el artista ha elaborado para incorporarle sugerencias o trasluces que respondan a la intención de su propuesta. Todo ello exige cierto grado de control técnico y de dominio de las posibilidades que ofrecen esos recursos, aunque también abre un margen de libertad expresiva y hasta de sorpresas visuales que enriquecen ese proceso de laboratorio.

Las obras fotográficas de Agustín Ginesta se apoyan mayormente en rostros (aunque en ocasiones recurra a toda la figura humana) y trabajan su tema sobre una idea central, la de las cabezas o cuerpos partidos por un tajo vertical, lo cual otorga a la serie un baño de dramatismo inicial. Aproximándose a cada pieza pueden recorrerse los trazos negros que el expositor impone a sus retratos, delineándolos como ocurría en las pinturas vitrales de Rouault. El método les agrega un perfil de cierta intensidad y permite ubicar el resultado a medio camino entre el rendidor efecto plástico y la metáfora sobre quebrantos esquizoides. En cualquier caso el resultado es atrayente.

Porque el recurso busca internar al observador en un campo subjetivo, dotando a las caras de una transparencia de significados que ayude a abordar el área mental, cuyas turbulencias suelen estar enmascaradas por la apariencia de serenidad que las cubre. Ese desdoblamiento está acompañado en los trabajos de Ginesta por un manejo cuidadoso del color, en cuyas gamas pueden adivinarse las declinaciones anímicas, pero también está respaldado por el empleo de la penumbra como insinuación de otras sombras y en las zonas de luz como guías de esa exploración del inconsciente.

El saldo de ese plan tiene (más allá del margen de expresividad que logra) una seducción pictórica acentuada por los bordes que esfuman la imagen o el foco que se desajusta deliberadamente, para que la imprecisión del objeto estimule la lectura profunda y sirva de cauce en el camino de lenguaje que elige. Como le sucede a otros colegas, la opción de Ginesta lo convierte en un pintor cuya herramienta es la cámara y cuya modalidad desemboca en unos efectos que lo acercan más a la huella cálida de los pinceles que al rastro frío de los medios mecánicos. Lo interesante en definitiva es que con ello consigue transmitir la sustancia de sus intervenciones, que lo muestran como un artista hábil y reflexivo.

Ginesta nació en Montevideo hace 27 años, se licenció en Ciencias de la Comunicación, vivió luego un tiempo en Madrid, pasó en 2009 a instalarse en Sydney y recorrió Australia, etapas en las que ya emprendió sus experimentaciones y su registro de rostros con destino a la obra que ha desarrollado. Actualmente sigue explorando las posibilidades del negativo fotográfico para incorporarlas a sus composiciones y agregar así otros pliegues visuales a su temática. Cabe esperar que no abandone esa vertiente llena de posibilidades.

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