El nombre del guitarrista uruguayo Eduardo Fernández no cesa de aparecer en las principales carteleras del mundo. Dos días después de su concierto en el Cabildo estará en el Pick-Staiger Concert Hall de Chicago ofreciendo un recital y su agenda para 2012 casi no tiene espacios libres entre conciertos, clases y discos.
Para la noche de mañana ha elegido un programa con tres compositores latinoamericanos: Chávez, Ponce y Villa-Lobos. "Como en todos mis programas, intento conciliar unidad con diversidad. La unidad es geográfica, porque los compositores son latinoamericanos y más o menos de la misma generación: la diversidad está dada por que sus estilos son muy diferentes, a veces yendo en direcciones diametralmente opuestas. También, hace tiempo que quería volver a los Estudios de Villa-Lobos, que son un "monumento" y programar a Chávez y a Ponce uno al lado del otro".
A pesar de la internacionalidad de su reconocida trayectoria, ha marcado su residencia en Montevideo y vuelve a casa cada vez que su agenda lo permite. Le gusta además tocar en su país, y por eso ha aceptado gustoso la invitación del Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo para actuar en el ciclo de recitales de otoño del principal edificio histórico de la ciudad.
Fernández tiene, por otra parte, una importante reflexión sobre las raíces de la guitarra. "Discutiría eso de la raíz hispana. En el siglo pasado es cierto que España tiene una fortísima presencia en la guitarra, pero si vamos un poco más atrás, nos encontramos con que Italia o Francia también la tienen. Siempre me llama la atención cómo los estereotipos no desaparecen -el violín tendrá raíces italianas pero nadie se preocupa de eso cuando toca Brahms, por ejemplo, pero si uno sale con la guitarra siempre parece estar España detrás".
Reconoce, además, que si bien la guitarra tiene una fuerte presencia en la música tradicional de España, no es lo que él ha elegido tocar. Más bien se ha enfocado en lo Latinoamericano. "En casi toda América Latina la guitarra es muy importante también en las músicas tradicionales, y en la música culta, o supuestamente impopular, ha sido tomada en cuenta por los compositores, por lo cual tenemos mucha literatura".
Años de estudiar e interpretar la música latinoamericana le han dado una visión integral de lo que se produce en el continente. "En lo que tiene que ver con el llamado lenguaje latinoamericano, quien escribe música lo hace desde quien es, y eso incluye sus raíces nacionales, pero puede expresarlas desde posiciones muy diferentes. Por ejemplo, Chávez y Ponce muestran dos facetas completamente distintas de México - ambos son indiscutiblemente mexicanos, pero uno es indigenista, austero y vanguardista, el otro es decididamente criollo y post-romántico - ambos son grandísimos. Entonces, si es difícil definir un lenguaje común solamente entre dos autores en México, imagínense si lo será cuando ampliamos a toda América Latina. En cuanto a Villa-Lobos, él solo es una torre de Babel, en cuanto a lenguaje".