Para los ojos de un muchacho de 26 años con plena visión de futuro, el escenario que nos brindan las subastas se presenta lleno de desafíos, nuevos proyectos y un abanico de posibilidades que se acumulan con el correr del tiempo.
La actividad de un subastador tiene una gran gama de matices y cuando de los salones se trata más todavía. La especialidad de las artes visuales, las antigüedades y las alhajas exige una gran dedicación y un agudo sentido por la belleza y el buen gusto, también estudiando y viajando para conocer y aprender, como lo ha hecho Andrés, con reiterada presencia en diversas muestras anuales dedicadas al arte como ARCO, en Madrid, ARTEBA en Buenos Aires, además de museos, ferias y exhibiciones particulares en New York, Miami, París, Roma, Milán, Viena entre otras. El haber nacido en una familia donde su progenitor ocupó durante muchos años su actividad en una tradicional casa de subastas que lideró nuestro medio mientras funcionó, desde su juventud, aprendió a ver y valorar el maravilloso mundo del arte al mejor nivel. Desde siempre este joven martillero y tasador, estuvo en contacto con todo lo relacionado a los remates, desde los remates agropecuarios en el interior de nuestro país hasta las más distinguidas salas de arte de nivel internacional. Obtiene su título de rematador y perito tasador otorgado por la Universidad de la República además de estudios de idiomas y Administración de Empresas. Permanentemente sigue acumulando conocimientos en las artes visuales no solo estableciendo vínculos a nivel nacional e internacional, sino también trabajando en la empresa que le permitió adquirir conocimientos teóricos y prácticos fundamentales para esta profesión. Actuó en distintas áreas en todas las subastas realizadas, desarrollando así su habilidad en el manejo del martillo. Este joven ya apasionado en el arte y con un gran dedicación para llegar a conocer el sentido de las obras que llegan a sus manos, promete ser un especialista en la materia y un hábil subastador. Hoy con su padre el martillero Ernesto Prilassnig comparten la actividad, donde ya constituyen una familia al frente del mercado del arte, con una joven empresa ya consolidada y con una vasta experiencia profesional al servicio de la comunidad.