Clausura del Festival de Cine con premios y película rusa

Elogiada. Se exhibe hoy el film "Mi padre, Baryshnikov"

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Esta noche en el horario central de Cinemateca 18 se despejará la incógnita de los ganadores de las diversas secciones del XXX Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay.

A las 21:30 se darán a conocer los títulos y nombres galardonados por los jurados de la Sección Internacional, los largometrajes latinoamericanos, los cortos internacionales, el cine de derechos humanos, la Asociación de Críticos de Cine, la organización católica Signis y otros. Los films ganadores (el mejor internacional, el mejor latinoamericano) se exhibirán mañana a las 21:40, respectivamente en Cinemateca 18 y Sala Cinemateca.

Tras la lectura de los premios se exhibirá hoy en Cinemateca 18 Mi padre Baryshnikov del ruso Dmitri Povolotski, una comedia dramática acerca de un adolescente moscovita obsesionado por el ballet, que quiere entrar en el Bolshoi y finge que su padre es Mikhail Baryshnikov.

El chico tiene algunos problemas, realmente. Es inseguro, es judío (y hay gente a quien eso no agrada), su familia es un lío (empezando por una madre negligente y siguiendo con unos abuelos que lo reciben a regañadientes), y a su alrededor se viven las turbulencias sociales y políticas de la Perestroika: es 1986, cuando era obvio que la Unión Soviética se estaba desmoronando pero nadie tenía mucha idea de lo que iba a pasar después.

Una de las ironías cinéfilas del film consiste en que alguien le regale al protagonista un VHS clandestino de Sol de medianoche, aquella película de Taylor Hackford en la que Baryshnikov era un disidente que intentaba huir de la Unión Soviética. El bailarín era entonces "persona no grata" para el gobierno moscovita, pero se convierte en el modelo del joven héroe, quien también se siente un marginado y comienza a imitar su estilo sobre el escenario.

El director y libretista Povolotski tiene en su haber algunos cortos y debuta aquí en el largo con un film en el que se ha detectado un fuerte componente autobiográfico. La crítica internacional ha elogiado su pulso de narrador, su sentido de la comedia ácida, un oído para el diálogo inteligente, y una atención para el detalle de época, desde el vestuario hasta los temas que pueblan la banda sonora, que no se agotan en lo meramente decorativo sino que aparecen eficazmente colocados al servicio del tema.

Y aunque el humor es el tono predominante, ha podido señalarse que Povolotski sabe virar cuando corresponde hacerlo (por ejemplo, la revelación sobre la identidad del verdadero padre del protagonista) hacia la emoción auténtica. Un cineasta a descubrir, acaso una revelación.

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