Falta de personal técnico, demora en tratamientos de pacientes oncológicos y restricción de camas disponibles replantean la crisis que vive el Instituto del Cáncer. Venegas y ASSE informarán al Parlamento sobre las crítica situación.
En el servicio de Radioterapia del Instituto Nacional del Cáncer (INCA) seis de los ocho técnicos que allí se desempeñan han manifestado su intención de renunciar, según confiaron a El País fuentes del instituto.
Esto implica la disminución en el número de los tratamientos y, por ende, la demora en acceder a los mismos. La mayoría de los tratamientos se están concentrando en el turno vespertino, dijeron las fuentes.
Tampoco se estarían haciendo estudios de mamografía desde hace un mes por dificultades con el funcionamiento del aparato para dicho examen.
La situación en el Instituto Nacional del Cáncer viene de tiempo atrás. Un grupo de funcionarios ratificó ahora por escrito que uno de los problemas más acuciantes es la carencia de personal, que no permite mantener la proporción establecida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que es de un máximo de ocho pacientes por cada auxiliar de enfermería.
Los funcionarios del INCA ya habían advertido hace un par de meses que iban a suspender la habilitación de camas hasta que la relación asistencial volviera a ser la de un enfermero cada ocho pacientes.
Mauricio Troche, secretario de Prensa y Propaganda de la Comisión Interna del Instituto, dijo a El País que aún no ha habido respuestas concretas y actualmente, en los hechos, hay enfermeros que se hacen cargo de hasta 15 pacientes, y muchas veces hay una sola nurse que va de un lado a otro para atender los dos pisos de internación. Troche dijo que se necesitan "al menos 40 funcionarios más" para garantizar una atención acorde. Apuntó que el ambiente, tras los asesinatos de pacientes en los hospitales, tampoco es el mejor, pues tanto los enfermos como los familiares están "más sensibles y demandantes". "Estamos bajo un estrés laboral impresionante", señaló.
VENEGAS. El diputado nacionalista Pablo Abdala citó para el martes 10 al ministro de Salud, Jorge Venegas, y a las autoridades de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) a la comisión de Salud de la Cámara de Representantes. El legislador afirmó que hay dificultades para el mantenimiento de equipos técnicos al punto tal que, por ejemplo, "no se están haciendo mamografías" desde hace aproximadamente un mes.
Además, Abdala fue informado por funcionarios del INCA que los estudios radiológicos están sin informar y aquellos que ya estaban listos esperan que algún médico se haga cargo por la "enorme" carencia de personal en el Instituto.
Sobre su comparecencia en Diputados, Venegas dijo ayer a El País que está estudiando un informe que fue elaborado por las autoridades de ASSE.
El ministro indicó que el lunes 9 tendrá una reunión previa con el directorio del organismo para afinar detalles previo a su presencia en el Parlamento.
STRESS. En sucesivas reuniones con los funcionarios, se le trasmitió al diputado Abdala que la situación, a su vez, determina un alarmante deterioro en la relación entre el personal médico y de enfermería con los pacientes y sus familias, algo que se ha acentuado luego de descubrirse el asesinato de pacientes ocurrido en la mutualista Asociación Española y en el Hospital Maciel.
Médicos y personal auxiliar viven una situación de stress que fue denunciada en el mes de marzo por un grupo de cinco médicos y veinticinco funcionarios técnicos del Instituto, quienes elevaron una carta a la dirección Técnica y Administrativa del Instituto. En la nota, a la que accedió El País, los funcionarios y médicos, que pertenecen al área de enfermería de los pisos 1 y 2, al centro de materiales y al block quirúrgico, dijeron que se encuentran "en un marco estresante" porque no pueden cumplir con sus funciones "con la calidad y necesidad que cada usuario requiere".
La situación se muestra distorsionada al máximo, según relatan en su carta, especialmente debido a la ausencia de personal. Esto hace que las guardias sean cubiertas por personal de otros sectores, como el centro de materiales o el block quirúrgico, que haya cambios de turno y extensión horaria del personal de sala.
También señalan que ellos mismos deben cumplir otras funciones, como las de camillero y hasta mandadero, cuando hay necesidad de llevar materiales al laboratorio, traer de vuelta los resultados, ir a farmacia a buscar medicación, o ir al archivo médico a buscar historias clínicas.
LA CIFRA
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es la cantidad de pacientes de los que tiene que hacerse cargo cada enfermera, a veces yendo de un piso del Instituto al otro.
Denuncia de acoso laboral a estudio
La inspección General del Trabajo, a cargo de Juan Andrés Roballo, investiga una denuncia por acoso laboral presentada por una funcionaria del Instituto Nacional del Cáncer (INCA) que cumple funciones como asistente social.
Durante las protestas públicas del año pasado por la situación en el INCA, esta funcionaria fue una de las que más manifestó y ahora alegó ante el ministerio que ha venido sufriendo una "persecución tremenda" en el Instituto, según el contenido de la denuncia radicada en su momento.
El diputado nacionalista Pablo Abdala dialogó con el inspector Roballo, quien le informó que la situación está a estudio de uno de los abogados del organismo.
Para Abdala, esta es una señal de que la inspección del Trabajo dará trámite al planteo de la funcionaria.