BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA
La Justicia allanó ayer un apartamento propiedad del vicepresidente argentino Amado Boudou en Puerto Madero, en la causa en que se lo investiga por supuestas negociaciones incompatibles con la función pública y lavado de dinero.
La medida fue tomada por el juez federal Daniel Rafecas, quien investiga si hay vínculos entre el vicepresidente y la eximprenta Ciccone, que se disponía a imprimir papel moneda cuando se descubrió una trama de corrupción que involucraría al vicepresidente del gobierno kirchnerista.
Según informaron fuentes judiciales ayer, la Justicia encontró que el inmueble "estaba desocupado desde hace varios meses". En tanto, señalaron que el fiscal federal a cargo de la causa, Carlos Rívolo, "se retiró del edificio con documentos vinculados al apartamento, como recibos de expensas y otros gastos".
El procedimiento se efectuó en una propiedad que el vicepresidente sostuvo que alquiló a un abogado, que a su vez es allegado a Alejandro Vandenbroele (a quien apuntan como presunto testaferro de Boudou), dueño de la imprenta rebautizada como Compañía de Valores Sudamericana (CVS), quien habría sido beneficiada por el Estado.
El vicepresidente hasta ahora solo confesó que intercedió ante la AFIP (organismo recaudador del Ministerio de Economía) para que se le levantara una quiebra a Ciccone, luego adquirida por Vandenbroele.
El pasado fin de semana, Rafecas había manifestado que hasta ese momento no existían elementos de prueba que vinculen a Boudou con el supuesto tráfico de influencias para beneficiar a la ex-Ciccone. Ayer, el magistrado ordenó el allanamiento, a pedido del fiscal federal Rívolo.
La vivienda allanada está situada en Buenos Aires, en la calle Juana Manso 740, piso 25. No se trata del apartamento donde actualmente vive Boudou, pero este está situado a unos cien metros del allanado.
Fuentes judiciales indicaron que el allanamiento fue realizado "en una propiedad que estaría alquilada a nombre de Carosso Donatiello", pero que "el inmueble estaba desocupado".
"UN TANTO FLOJA". El magistrado a cargo de la causa se había referido a ese apartamento de Puerto Madero como una cuestión "un tanto floja" que podría comprometer a Boudou en el caso ex-Ciccone, dado que Carosso Donatiello es, a su vez, amigo de Vandenbroele.
"Hasta ahora no ha aparecido nada (para vincular al vicepresidente y al directivo de CVS), absolutamente nada, salvo la cuestión un tanto floja, pero bueno, algo es algo, de que Boudou le alquila el apartamento que es de su propiedad a un muchacho que es abogado, que se llama Carosso Donatiello", había señalado el pasado fin de semana en declaraciones periodísticas.
En esa ocasión, explicó: "Vandenbroele dice que él le preguntó a Núñez Carmona -con el que dice que sí tiene relación- si conocía a alguien que tenga un apartamento para alquilar, y Núñez Carmona le dijo: Sí, Boudou, y armaron el contrato. Pero de Vandenbroele y Boudou directo no hay nada. Hasta ahora, no hay nada. El fiscal está investigando".
NOVEDADES EN LA CAUSA. En las últimas horas se produjo en la causa una novedad de importancia: un empresario de la firma Boldt declaró que un socio comercial de Boudou lo presionó para que les cediera una planta de la firma Ciccone, que luego fue adquirida por el presunto testaferro del vicemandatario, que estaba alquilada.
Ese empresario, Guillermo Gabela, declaró que Miguel Núñez Carmona lo instó a que le dejara la planta impresora. Le dijo -según testificó- que actuaba de parte de Boudou.
Según el juez Rafecas, citado ayer por el diario Clarín, las "gestiones de Boudou" a favor de Ciccone "pueden explicarse por tres razones". La primera "es por razones estratégicas de que la fabricación de papel moneda es fundamental y entonces había que salvar la empresa, las fuentes de trabajo".
"La segunda hipótesis es esto de la guerra comercial con la empresa Boldt, y que hubo una decisión política de correr a Boldt y poner otra empresa en su lugar y salvar la empresa", continuó.
"Y la tercera hipótesis es la que trabaja la Fiscalía y que es también perfectamente sospechable, y es que Boudou habría hecho toda esta movida para hacer desembarcar a sus amigos de la infancia y qué sé yo", expresó el juez.
EL ESCÁNDALO "K"
El vicepresidente argentino Amado Boudou es investigado por supuestos delitos de lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública, junto a un grupo de empresarios señalados como amigos o conocidos de él, entre ellos Alejandro Vandenbroele, director de la calcográfica Compañía de Valores Sudamericana (exCiccone).
El vicepresidente admitió que, siendo ministro de Economía durante el primer mandato de Cristina Fernández de Kirch-ner, envió una carta a las autoridades de la AFIP sugiriendo que se levante la quiebra de Ciccone porque varios trabajadores si no quedarían en la calle.
Tras esto la empresa fue adquirida por Vandenbroele, que negociaba con el Estado para imprimir papel moneda.
El escándalo estalló cuando la exesposa de este denunció en el programa de Jorge Lanata por la radio Mitre, que su exmarido era el testaferro del vicepresidente de la República.
La presidenta ha optado por no hacer declaraciones. El ministro de Interior, Florencio Randazzo, y el exjefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijeron que confiaban en Boudou, pero no pondrían "las manos en el fuego por él".