Prosiguen hoy las exhibiciones del XXX Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay. Como todos los días, hay mucha cosa. Una nota se ve obligada a seleccionar.
Uno de los títulos del día es, indiscutiblemente, Verdades verdaderas. La vida de Estela, primer largo del argentino Nicolás Gil Lavedra, quien antes hiciera el corto Identidad perdida. Hubo particulares elogios para la labor de Susú Pecoraro en el papel protagónico de Estela de Carlotto, la figura icónica de la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo. El director aplica al personaje y su lucha por los derechos humanos una estructura narrativa que esquiva lo lineal, atendiendo al mismo tiempo la actividad pública de su personaje y su retrato privado como madre y abuela atrapada en los quebrantos y dolores de uno de los períodos más oscuros de la historia política del Cono Sur.
Otro de los nombre relevantes de la programación de la jornada es el del maestro polaco Andrzej Wajda, quien a sus 85 años retoma en Tatarak algunos de los temas que inspiraron una buena parte de su obra y entreteje con ellos dos niveles narrativos: la historia que proviene de un cuento del escritor polaco Jaroslaw Iwaszkiewicz, y los textos de la actriz Krystyna Janda (protagonista de varios films del director). Ambas líneas se articulan en torno al amor y la muerte.
El film pone en escena el vínculo entre Marta, una mujer madura, casada con un médico de provincia, y un hombre más joven. Ese relato se entrecruza con otro: Wajda se filma a sí mismo encuadrando con su cámara a su actriz que monologa su propio relato construido como una reflexión sobre la muerte de su marido, director de fotografía que trabajó con Wajda. Ambas historias se potencian y vinculan.