Ricardo Strauss decía que la Sinfonía Heroica era el acontecimiento más importante en toda la historia de la música. En todo caso, no cabe duda que la tercera sinfonía significa un salto cualitativo enorme en la producción de Beethoven y en la historia de la forma.
La obra que termina llevando el título de Heroica tuvo originalmente otro destino. Sabido es que Beethoven era admirador de la Revolución Francesa y que sus principios eran más republicanos que seguidores de la nobleza. Este dato de su personalidad es la causa de sus diferencias con Goethe.
Se especula sobre la relación que pudo desarrollar Beethoven con el general Bernadotte, quien en 1798 estuvo en Viena como embajador de la República Francesa. Habría sido una sugerencia de Bernadotte que el maestro compusiera una obra en homenaje a Napoleón. Sin necesidad de esta posible sugerencia, las simpatías republicanas del músico eran tan manifiestas que la policía austriaca lo investigó como bonapartista.
Por otra parte, hacia 1802 la sordera había comenzado ya a dañar el sentido fundamental para un músico y el Testamento de Heiligenstadt, dirigido a sus dos hermanos revela el desgarramiento íntimo que vivía. En ese documento Beethoven dice que el arte lo salvó de decisiones terribles. Al mismo tiempo, en distintas ocasiones manifestaba que no estaba satisfecho con la calidad de sus composiciones, no obstante el mérito evidente de varias de ellas. Datos que convergen todos hacia una nueva etapa en su obra.
El original de la partitura se ha perdido pero se conserva una copia en la cual se lee Gran Sinfonía titulada Bonaparte, texto en idioma italiano. Lo curioso es que una tachadura violenta, que casi rasga el papel, cubre las palabras titulada Bonaparte. El testimonio de Fernando Ries, discípulo de Beethoven explica esta corrección. Al enterarse el maestro que Napoleón se había proclamado emperador, hecho que sucede el 18 de mayo de 1804, exclamó, decepcionado que su admirado héroe era un hombre vulgar que avasallaría el derecho de todos por su ambición.
Años después, al enterarse de la muerte de Napoleón, dijo que había escrito hacia tiempo su oración fúnebre. Por encima de toda verdad y especulación, la Heroica es un hito fundamental.