Ahora Europa quiere que FMI aumente sus fondos

UE. Necesita más dinero pese a ampliar su "cortafuegos"

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Tras reforzar su fondo de rescate, la zona euro quiere ahora un gesto del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el G-20 para proseguir la lucha contra la crisis de la deuda. Esto se lee como un mensaje hacia el gobierno de Estados Unidos.

"Europa ya hizo su trabajo", dijo ayer el ministro de Finanzas francés, Francois Baroin, en referencia a la decisión adoptada el viernes por el Eurogrupo de reforzar el fondo de rescate europeo y elevar su capacidad de préstamo de 500.000 millones de euros a un total teórico de 800.000 millones de euros.

"La idea es tener un doble cortafuegos, una respuesta europea y una respuesta internacional coordinada por el FMI con el aumento de sus recursos", subrayó Baroin.

En el mismo sentido, Jorg Asmussen, del directorio de Banco Central Europeo (BCE), consideró que los europeos "habían cumplido con su deber", y que ahora la pelota estaba en el campo del FMI.

El ministro de Finanzas francés reconoció que "aún habrá debates en el seno del G-20 sobre este asunto, pero vamos en la buena dirección".

Después de intensas negociaciones, los 17 países de la Unión Monetaria acordaron el viernes en Copenhague dotarse de un `cortafuegos` de un total teórico de 800.000 millones de euros, algo más de un billón de dólares.

La decisión es sin embargo menos ambiciosa que lo esperado: la zona euro solo dispondrá de hecho de 500.000 millones de euros en dinero fresco.

Se trata de una suma modesta para acudir en ayuda de un país como España, cuyas desviaciones presupuestarias suscitan preocupación.

Europa espera ahora que el FMI resuelva una ampliación de fondos de rescate en la reunión de la institución en Washington a mediados de abril.

La idea fue apoyada por la ministra de Finanzas de Dinamarca, Margrethe Vestager, quien aseveró que ese incremento sería "del interés de todos los países" y recordó que las naciones del euro se comprometieron a elevar su aporte al FMI en 150.000 millones de euros. "El FMI necesita más fondos de todas las economías que lo componen", no solo de los otorgados por la región europea, afirmó Víctor Constancio, vicepresidente del BCE, en elíptica referencia a Estados Unidos.

En Washington, las primeras reacciones fueron positivas: la directora general del FMI, Christine Lagarde, que hizo campaña en favor de un refuerzo del cortafuegos de la zona euro, saludó una decisión que "apoyará los esfuerzos" de su institución "para incrementar sus recursos disponibles". Igual satisfacción reinaba del lado del Tesoro estadounidense.

El FMI dispone actualmente de una capacidad de préstamos de 296.000 millones de euros (US$ 385.000 millones).

En enero pasado, la insti- tución afirmó que buscaba sumas para incrementar su capacidad de préstamos en unos US$ 500.000 millones.

A fines de 2011, la Unión Europea (UE) había lanzado un desesperado llamado al resto del mundo para otorgar más medios al FMI, y con ellos hacer frente a la crisis de la deuda que amenazaba entonces la existencia misma de la zona euro.

Al dar su respuesta, la institución de Washington y varios países del G-20 pusieron como condición previa a cualquier aumento de los recursos del FMI que el fondo de rescate europeo fuera a su vez reforzado.

El mensaje chocó con el rechazo de Alemania, primera economía y primer contribuyente de la zona euro, harta de volver a tener que pagar por sus socios europeos.

Finalmente, Berlín decidió flexibilizar su posición.

De todas maneras, su mi-nistro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble remarcó ayer que ningún "cortafuegos" puede ser lo suficientemente convincente para los mercados y que solo con reformas estructurales se puede avanzar. La ampliación del fondo de rescate lograda el viernes representa, igualmente, "un buen resultado", dijo el funcionario alemán pero insistió con que Europa debe atacar "los problemas de raíz que desataron la crisis".

Comisión por tasa

Los ministros de Finanzas de la zona euro crearon un grupo técnico de trabajo para buscar fórmulas alternativas o pasos intermedios a la introducción de un impuesto a las transacciones financieras (Tobin Tax, según la denominación técnica) en el bloque comunitario.

La ministra danesa de Economía, Margrethe Vestager, reiteró hoy en la rueda de prensa posterior a la reunión informal del Ecofin que la UE trabaja sobre dos alternativas.

Por un lado, se mantienen abiertas las investigaciones técnicas de la propuesta de la Comisión Europea (CE), a la que se oponen varios países encabezados por Gran Bretaña y Suecia, y por otro lado se buscan otras alternativas novedosas, según Vestager.

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