Y a ha pasado más de una semana desde que se descubrieron los múltiples asesinatos de los enfermeros y todavía nadie ha dejado su puesto por ese motivo. Nadie se ha hecho cargo de su responsabilidad, desde el cargo más alto al más bajo. Ni en el Ministerio, ni en ASSE, ni el propio hospital. Ni en la mutualista, ni en la unidad de cuidados intensivos, ni en la sección de donde salían las drogas. Los colegas por su parte, aprovecharon para pedir aumento de sueldo.
Una demostración más del laissez faire y de la inoperancia reinante, salvo contadas excepciones. Otra prueba de lo maniatado que está el Uruguay de hoy y de paso la sociedad, la cual corre el peligro de caer en una suerte de anomia. Mientras la economía del país, gracias a las ventajosas condiciones externas experimenta un continuo crecimiento. Hay más trabajo y con las importantes subas de salarios y más plata en los bolsillos, lo demás parece no tener mayor importancia. La ineficacia de la actual Administración, desde el Presidente en adelante, no importa.
Es cuestión de resignarse a que las clases se vean interrumpidas por los paros. Que los centros de enseñanza, después de un largo verano, sigan en pésimo estado, con falencias que se arrastran año tras año. Que los gremios sean los que mandan, tanto en la educación, adonde se oponen a cualquier cambio que atente contra sus chacras de poder, atacando sin cesar el plan Promejora a aplicarse en algunas escuelas y liceos. Sea reclamando que el dinero previsto para ese fin se destine a otra cosa, (la educación pública nunca tuvo mayor presupuesto) o dedicándose a boicotear, al punto que ha sido dejada en suspenso la lista con los centros anotados para ser parte de la nueva experiencia. Algo semejante ocurre en los otros sectores donde la Pit-Cnt, Adeom o COFE han aumentado su predominio en un contexto en el que quienes gobiernan, salidos muy a menudo de su seno, están más proclives a inclinar la balanza hacia ellos, que a hacer un justo equilibrio.
Como será la cosa, que finalmente el gobierno optó por presentarse ante la Organización del Trabajo (OIT), debido a la insistencia del sindicato de los funcionarios públicos que no aceptan la obligación de trabajar 6 horas. También mostraron otra firmeza frente a acciones contra el Estado, que contra la actividad privada. Solo se prohibieron las ocupaciones en la órbita estatal.
Por otro lado, parece normal en Uruguay que una investigación efectuada a una profesora que se puso a fumar marihuana y tomar alcohol con los alumnos en noviembre de 2010, recién se haya dado por terminada, 16 meses después.
Pasan los años y no se resuelve ninguno de los conflictos que tenemos con los argentinos. Ni la CARU hace públicos las acordadas muestras de las aguas del Río Uruguay frente a la planta de celulosa y la desembocadura del Gualeguaychú, ni se empiezan los muelles frente a Nueva Palmira, esperando un acuso de recibo de la Argentina, ni tampoco hay avances con la regasificadora para la cual los uruguayos han gastado varios miles de dólares en los pliegos, ni termina de concretarse el demorado dragado del Martín García. El nuevo anuncio al respecto dice que por fin se comenzaría a armar el llamado a licitación.
Y qué decir del constante aumento de la inseguridad en la que viven actualmente los habitantes del Uruguay ante la incapacidad de las autoridades frentistas para lidiar con una delincuencia desatada. Porque no es cuestión de comparar cifras con otros países latinoamericanos para luego sacar pecho, diciendo que estamos mucho mejor, sino que se debe mirar hacia uno mismo y ver que sucede dentro de nuestras fronteras. Cual ha sido la tendencia en los últimos tiempos.
Hablando de desidia, ¿es posible que en lo que va del año, escasos tres meses, ya hayan muerto asesinadas 7 mujeres por violencia doméstica? ¿Además de dos niños y 4 hombres? ¿De qué sirvió que se votara la ley 17.514 de Violencia Doméstica en julio de 2002? ¿Fue para que el Ministro del Interior, Eduardo Bonomi vuelva a anunciar -lo hizo el año pasado y todavía no están hechos los pliegos para la licitación- que se van a traer las pulseras electrónicas? Una herramienta de protección que resulta muy útil siempre y cuando se monte un buen servicio de monitoreo y respuesta.
¿Cuántas vidas se habrían salvado si hubieran sido más efectivos?