Un estudio preliminar sobre los restos hallados en el Batallón 14 de Toledo el pasado jueves 15, arrojó que hay indicios que permiten presumir que pertenecen a una persona de sexo masculino.
No obstante, desde la Secretaría de Seguimiento para la Paz se informó a El País que se trata de un mero indicio, por lo cual todavía resulta prematuro descartar que puedan pertenecer a una mujer.
Se puso como ejemplo lo ocurrido con los restos de Julio Castro cuando el análisis preliminar dio que podrían corresponder a una persona de entre 30 y 40 años, situación que obligó a tomar con pinzas ese resultado hasta que posteriores análisis permitieron confirmar, con un 99% de seguridad, que pertenecían al maestro desaparecido en agosto de 1977.
En este caso, la Comisión es por demás cuidadosa para no crear falsas expectativas en los familiares.
El esqueleto a estudio fue encontrado sobre las 14.30 del 15 de marzo por el equipo de antropólogos de la Universidad de la República que dirige José López Mazz, a escasos 50 metros de donde el 21 de octubre de 2011 fue hallado el cuerpo de Castro. Los restos estaban enterrados a una profundidad de un metro y cubiertos con cal.
Se tomaron muestras que fueron enviadas al Instituto Técnico Forense y a un Laboratorio en Córdoba (que ya intervino en la identificación de los restos de Castro) para la realización del ADN que será comparado con los registros del banco genético de familiares de detenidos desaparecidos creado a partir del año 2001 y que está en poder de la Secretaría de la Comisión para la Paz. Sobre ese banco todavía se trabaja para completarlo.
Si no resulta posible confirmar que pertenezcan a una persona del sexo masculino, como los restos fueron ubicados en el marco de la investigación por la desaparición de María Claudia García de Gelman, como primer paso el perfil genético será comparado con el de Macarena Gelman, de forma tal de intentar determinar si se trata de la joven argentina desaparecida en Uruguay en 1976 cuando cursaba su octavo mes de embarazo.
En la zona del hallazgo el equipo de antropólogos liderado por López Mazz continúa trabajando. Se presume, en base a los archivos estudiados, que en la zona, donde ya fueron hallados dos cuerpos, podrían haber, por lo menos, otros dos. Es allí donde se encuentra el cementerio clandestino que los militares llamaban Arlington.