No todo está dicho

Cuando el sábado pasado titulamos el editorial "Ya están corriendo" fue una manera de decir que se estaban aprestando a largar en la primera carrera de este programa electoral de tres años, los candidatos del Frente Amplio. Quizá nos apresuramos en decir que ocupar esa investidura tenía una importancia relativa, porque a partir de la llegada al mismo del Ing. Brovetto el cargo no fue nunca políticamente gravitante.

De presidente a vocero hay una diferencia importante. Pero de todas maneras el cargo viste, y la ocasión era propicia para medir fuerzas entre los numerosos sectores del Frente.

En ese entonces emergía la candidatura de la senadora Mónica Xavier, lanzada por el partido Socialista y apoyada en el respaldo de Alianza Progresista y el Nuevo Espacio. Pareció tener un fuerte apoyo en una de las dos fracciones frenteamplistas de mayor visibilidad política, el Frente Líber Seregni. En el otro extremo -siempre hablando en términos que permitan aspirar a ser mayoría- la izquierda oficialista radical del MPP, se proponía competir pero no con candidatos propios o de notoriedad no encontrando apoyo para ninguno de los nombres que circularon. En consecuencia, en muy pocos días pasamos de una candidata -Mónica Xavier- torpedeada por la mayoría del Plenario al imponer la remuneración del cargo y su incompatibilidad con el ejercicio de otra actividad política, lo que había anunciado que no aceptaría, a cuatro aspirantes que por ahora, serían los competidores en mayo. Y hablamos en términos condicionales porque hay alguna candidatura cuya presencia llama la atención y no sería de extrañar, un movimiento estratégico de retiro para adherirse a otra.

A golpe de vista, dos de los candidatos se limitarían a marcar presencia. El Partido Comunista, con un objetivo quizá más ambicioso, como lo es el de mostrarse como fuerza importante por su gravitación sindical, y porque ha demostrado tener habilidad para con pocos votos de afuera, poder mantenerse siempre bien ubicado para sacar ventajas en los entreveros políticos. La Vertiente Artiguista, da la impresión que tal como lo dijera su candidato, el senador Rubio, estaría preparada para dar una sorpresa. Porque a no ser para no perder identidad dentro del Frente, no se explicaría su participación en la contienda.

Pero en ambos casos, esa presencia en las elecciones tiene sentido. En los comunistas, porque el ámbito en donde mejor se mueven y hacen valer su cuota de poder que cualitativamente es valiosa en lo electoral y hace tiempo explica hasta su razón de ser, políticamente hablando, es en la interna del Frente Amplio.

En el caso de la Vertiente, dado que en medio de esas permanentes confrontaciones en donde cada uno defiende su chacra según lo que se esté jugando, el papel de bisagra podrá fortalecer lo que hoy es un sector muy debilitado.

Quedan las otras dos candidaturas, esas sí representativas de adhesiones populares, pero en ambas se advierten también curiosidades. Mónica Xavier se mantiene como candidata a pesar de que después de haber publicitado sus condiciones, no le aceptaron ninguna. Si gana la presidencia, el cargo será remunerado y de dedicación exclusiva, debiendo renunciar a su banca. Entonces o cambió de opinión, o no se le tiene fe a sus posibilidades de éxito electoral. O si ganara, tendría un sustituto que no sabemos cómo se designa, porque el Frente, así como un día enteró al país que quien lo gobernaba estaba en su seno y era su Plenario, puede aparecer con noticias sorpresivas.

Por su parte, el MPP, que cambió su idea primaria de elegir a alguien fuera de sus filas, y luego propuso sin éxito dos nombres sin mayor relevancia política, ahora saca de la manga a Agazzi, personalidad del entorno más allegado a Mujica. Y estos se dieron, reiteramos, en cuatro o cinco días.

El Frente está muy dividido intersectorialmente, pero estos virajes, dudas y cambios que observamos, los que se han producido antes, y los que se pueden esperar para más adelante, demuestran que en muchos casos no está firme tampoco la estabilidad intrasectorial.

Ahora podrá apreciarse, quizá no todo, ya que lo que se juega no es tanto, pero sí algo del arraigo popular de los integrantes de cada sector político de la izquierda. Será un dato a tener en cuenta.

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