Sindicatos rechazan flexibilizar acuerdos salariales por crisis

Postura. Dicen que contexto "no es grave" y critican "lobby empresarial"

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Los gremios de cuatro ramas afectadas por la merma de actividad se oponen a una "flexibilización" de las pautas de ajustes salariales por un contexto económico adverso. Dicen que la coyuntura no es "tan grave" como aducen los privados.

La próxima ronda de Negociación Colectiva para definir los pautas de los ajustes salariales estará marcada por las diferencias de enfoque que tienen empresarios, trabajadores y gobierno sobre la coyuntura que atraviesan los distintos sectores de actividad. Mientras los analistas y consultoras que trabajan como asesores del sector empresarial sostienen que es necesario moderar los futuros incrementos de salarios en función de las perspectivas de menor crecimiento y las trabas al comercio, los sindicatos y el gobierno coinciden en que en "líneas generales" debe mantenerse la política aplicada hasta el momento.

El sector de las vestimenta es uno de los más afectados por las trabas argentinas, además acarrea problemas de competitividad que le dificultan su inserción en otros mercados. Según la secretaria general del Sindicato Único de la Aguja, Flor de Liz Feijoo, actualmente hay alrededor de US$ 12 millones en mercadería que está demorada por la liberación de las licencias de importación de Argentina, de una docena de empresas exportadoras que emplean unos 2.800 trabajadores, de un total de 20.000 de toda esta cadena industrial.

Pero "más allá de los problemas que puedan tener las empresas", considera que "los trabajadores deben tener un salario digno". "El planteo de que por las trabas con Argentina o Brasil debería repercutir sobre el salario es un absurdo. Si vamos a mantener los salarios porque una empresa tiene problemas con los productos que exporta a un país de la frontera, entonces que cierre y trabaje para el mercado interno o las compras públicas", afirmó.

Feijoo dijo que "si analizamos los salarios que pagan las industrias exportadoras, están muy bajos todavía". La mayoría de las trabajadoras son jefas de hogar y ganan entre $ 8.000 y $ 10.000 en promedio, explicó.

"Esto es muy poca planta para que una mujer pueda mantener uno o dos hijos. Por eso nos parece que a partir de enero (de 2013) el salario mínimo debería llevarse a $ 10.000", reclamó.

Por su parte, el secretario general del sindicato de la madera, Fernando Oyanarte, recordó que el sector tiene una cláusula de salvaguardia que habilita la "revisión" del convenio en caso que exista un contexto internacional muy adverso. De todas formas, aclaró que esta "no es la situación" por la que atraviesa la madera actualmente porque "ya sobrellevó" lo peor de la crisis internacional de 2009. "Si en los peores momentos no hubo necesidad de aplicar esas cláusulas, ahora menos", razonó. En el caso de la madera aserrada, en enero tuvo un ajuste de salario del 3,5% y se estima que el incremento de julio sumando los correctivos de inflación y crecimiento de la economía rondará el 8,2%.

En tanto, el directivo de la Unión de Obreros Curtidores, Leonardo Cavia, consideró que en la medida que la economía crece, "es necesario redistribuirla entre todos los actores, incluidos los trabajadores de la industria".

"Los industriales cuando se reúnen con un ministro, lo primero que hacen es llorar y pedir que suba el dólar porque sostienen que se afecta su competitividad y atacan los salarios. Sin embargo, las ventas del país han crecido en forma extraordinario, por tanto, esto debe traducirse en una mejora del salario", enfatizó.

El sindicalista adelantó que su gremio "no está dispuesto a flexibilizar" las pautas del convenio para el sector en conjunto. "Podemos atender casos puntuales, pero esa política no deber ser discutida por los Consejos de Salarios, sino por los Consejos Sectoriales que coordina el gobierno", explicó. Cavia dijo que en la industria curtidora, la mano de obra "no es el componente de mayor incidencia" a la hora de definir los costos productivos. Además, indicó que para rediscutir el convenio tendría que darse un "cambio drástico" en la industria. "Por ahora, es una tendencia a una mayor concentración de las empresas que tienen mayores ganancias", concluyó.

Por último, el sindicato de la carne sostiene que "está dispuesto a discutir" el convenio colectivo con los empresarios del sector, aunque critican la poca participación de la industria en las discusiones tripartitas con el gobierno. De todas formas, al igual que las demás ramas, advierten que la cláusula que habilitaría un descuelgue de los mismos "hoy está bastante lejana". La misma está determinada por la evolución del precio de la carne en los mercados internacionales, una variable que no para de crecer en los últimos años.

El delegado de la Foica, Luis Muñoz, explicó a El País que el hecho que las plantas frigoríficas apenas trabajen tres o cuatro días por semana, obedece a la falta de acuerdo entre gobierno, industrias y productores para elevar la oferta de ganado para faena.

Analistas advierten por costos

A juicio de los analistas privados el hecho de mantener las condiciones de la pauta salarial sin introducir cláusulas de salvaguardia que moderen los incrementos o permitan el descuelgue de los convenios, podría comprometer aún más la competitividad de las empresas que están siendo afectadas por la crisis internacional y las trabas al comercio regional. Además, sostienen que el gobierno debe tener en cuenta que el crecimiento de la economía en 2012 será menor el registrado en 2011. De todas formas, creen que el Ejecutivo no tendrá cintura para hacer grandes cambios sobre la pauta.

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