Siria atascada entre gobierno y rebeldes

"Primavera árabe". Expertos sostienen que Asad podría gobernar durante años, pese a la rebelión | Oposición reclama intervención extranjera y, aunque en desventaja, asegura que no se rendirá

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Con un abrumador poderío, Bashar Asad podría aferrarse al poder durante años, negándole espacio para el desarrollo de una dirigencia coherente y efectiva, con base en información de analistas, diplomáticos y sirios involucrados en la insurrección.

Sirios y analistas regionales dicen que la sola fuerza tiene pocas probabilidades de erradicar lo que se ha convertido en una insurgencia difusa e impredecible. Amplias áreas del país son territorio hostil para tropas del gobierno, al tiempo que atacantes han logrado impactar centros de poder, incluso en la capital, Damasco.

Pero con tanta sangre derramada, la diplomacia estancada y ambas partes negándose a negociar, no existe una clara salida. Eso ha hecho que Siria sobresalga entre los países absorbidos por las revueltas regionales de árabes, inmune a una insurrección popular sostenida y, hasta ahora, fuera del alcance de la intervención exterior.

Muchos sirios dicen que Asad no puede darse el lujo de dejar de disparar y nunca podrá regresar a gobernar como solía hacerlo, cuando su autoridad emanaba de los vínculos de secta, intereses comerciales y el temor. Si afloja su represión, dicen con certeza sirios de muchas filiaciones, los ciudadanos exigirán su expulsión.

"Veríamos a millones de manifestantes en las calles, no cientos", dijo un ingeniero cristiano en la antigua ciudad de Damasco.

Las reverberaciones de un prolongado conflicto sectario en Siria ya empezaron a extenderse a lo largo de una región en la cual el cálculo geopolítico ya está siendo alterado. Las tensiones se han derramado a través de fronteras a Líbano, Irak, Turquía y Jordania y han hecho que surjan temores de que militantes islámicos de tendencia radical encuentren una nueva causa para el reclutamiento.

Las formas de salir con mayor rapidez -si Asad fuera a marcharse, o si gente del interior llegara a lanzar un golpe de Estado- al parecer también son muy improbables, destacaron analistas. Aislado de todos menos de su círculo interno, todo parece indicar que Asad cree que su estrategia está teniendo éxito.

El pueblo ha sufrido demasiado para quedar satisfecho con un mero golpe de Estado; buscaría la caída de todo el sistema de seguridad y, posiblemente, venganza.

"Veremos a esta sociedad, que ha sido intimidada hasta la desesperación, recurriendo a medios desesperados", dijo Peter Harling, del Grupo Crisis Internacional.

Algunos integrantes de las bases de apoyo con las que cuenta Asad -élites empresariales de musulmanes sunitas, la minoría cristiana, empleados del Estado y ambiciosos urbanitas jóvenes- dijeron la semana pasada en Siria que habían perdido la fe en el gobierno y ya no creían sus alegatos de victoria.

ECONOMÍA. Todo parece indicar que también se están viniendo abajo algunos de los cuestionables nexos comerciales del gobierno.

Hace poco, en una oficina de cambio de divisas en el centro de Damasco, los clientes negociaban impacientemente buscando comprar dólares. El propietario, Anas, de 25 años, dijo que a comienzos de marzo, corredores de divisas del mercado negro enfurecidos por los arrestos de algunos de sus colegas rompieron el "acuerdo de caballeros" con el Estado para mantener las tasas informales del dólar relativamente cerca de las oficiales. Eso ha contribuido a un aumento de precios del azúcar y bienes básicos, los cuales subieron más en semanas recientes que a lo largo de 2011.

Cortes del suministro de electricidad enfrían y ensombrecen hogares y crean escasez de pan, incluso en la capital. Sesenta automóviles se formaron para abastecerse de gasolina hace poco cerca de la histórica estación del tren de Hijaz del centro de Damasco.

RESQUEMOR. La mayoría de los empresarios sunitas ya ha cambiado de bando, al tiempo que muchos dan dinero a familias de personas asesinadas en la insurrección, destacó Harling. Sin embargo, carecen del poder para derrocar a Asad. La única fuerza que puede hacer eso, aparte de reacias élites de seguridad, es el ejército.

No es claro el nivel de confianza de Asad en el Ejército de conscriptos; por elección o por necesidad, sus fuerzas han pasado de poblado en poblado en vez de probar ataques simultáneos.

Las tropas que regresan de intensas batallas dan la impresión de estar bien descansadas y bien entrenadas, con armas nuevas y bien mantenidas y vehículos cubiertos de banderas, como si volvieran frescos de derrotar a un enemigo extranjero, dijo Harling, quien vive parcialmente en Siria.

Al parecer Asad no muestra preocupación por restablecer vínculos con la religiosa clase de trabajadores de musulmanes sunitas en ciudades provinciales devastadas por el combate, dijo Harling. Más bien, Asad ha consolidado su base entre la minoría alauita, la secta heterodoxa de musulmanes a la que él pertenece, y entre cristianos, quienes representan aproximadamente una quinta parte del país. Sin embargo, incluso las tenues reformas que Asad promete llegarían a expensas de esos aliados.

De hecho, cristianos prominentes han expresado su indignación ante la nueva Constitución, aprobada en un referendo efectuado el mes pasado en medio de los combates generalizados.

A medida que una insurgencia echa raíces, algunos activistas de la oposición están incómodos con las tácticas más sangrientas de grupos armados que pelean de su lado pero no bajo su control.

Lo que les falta en armas y unidad, los activistas compensan con determinación: no se rendirán hasta que caiga Asad.

LAS CIFRAS

12

Son los años que hace que el presidente Bashar Asad gobierna Siria; antes de él, y por 29 años, ostentó el poder su padre Hafez.

100

Es el número aproximado de muertos que dejaron los bombardeos y enfrentamientos la semana pasada; ya van más de 9.000.

Drogaron pacientes para que no declararan

DAMASCO | Un grupo de médicos habría recibido la orden de drogar a sus pacientes para impedirles dar su testimonio durante la visita de los observadores de la Liga Árabe a hospitales de Siria, indicaron este viernes miembros de una Comisión de investigación de la ONU.

"Nuevos testimonios indican que algunos médicos recibieron la instrucción de hacer que sus pacientes estuvieran inconscientes durante la visita (de observadores) de la Liga Árabe" en los hospitales de Alep (Norte de Siria), indicó a la prensa Yakin Erturk, miembro de la Comisión de investigación del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Esos observadores, cuya misión se suspendió en enero, estaban acompañados en su visita por representantes del gobierno sirio.

"Ciertos médicos fueron, ellos mismos, el blanco de malos tratos y de tortura porque se rehusaban a obedecer, y algunos de ellos obedecieron", explicó Erturk.

Sin embargo, se trata de "información preliminar" que la Comisión deberá examinar "más de cerca", precisó.

Estas acusaciones figuran entre los cerca de 70 nuevos testimonios recogidos por la Comisión entre refugiados, después de la publicación de su reporte el mes pasado. Damasco no autorizó a la Comisión a investigar en territorio sirio.

EXIGENCIA. Por otro lado, la oposición siria exhortó a la UNESCO que "actúe inmediatamente" para proteger los sitios históricos del país que, según ella, corren riesgo por los ataques del ejército regular para frenar una revuelta popular.

En un comunicado la Corriente del Cambio Nacional Sirio instó a la Unesco a "actuar inmediatamente para proteger los sitios históricos de Siria atacados por las fuerzas" del régimen.

"El salvaje régimen de Bashar Asad destruye vidas humanas pero también un patrimonio de la Humanidad de una antigüedad de más de 6.000 años, al bombardear mezquitas, iglesias, fortalezas y antiguas residencias", explicó el grupo de oposición.

Según este grupo, la mezquita de Omar, en Deraa (Sur), construida hace varios siglos, y la iglesia San Ilian al Homsi, en Homs (centro), fueron dañadas por los bombardeos.

En la semana que pasó murieron más de 100 personas, muchas de ellas civiles, por bombardeos y enfrentamientos armados. AFP

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