Biografías en formato de cómic en un relato intenso

Edición. Harvey Pekar hace el guión del libro "The Beats"

 20120324 350x554

La película "American Splendor" representó la revelación al mundo de Harvey Pekar, un guionista de historietas cuya vida parecía hecha para ser contada en un cómic. Y en el libro "The Beats", se dedica a contar vidas raras y reales.

Pekar, que según esa película fue todo un personaje en su cotidianidad, decía que su historieta American Splendor, era una autobiografía escrita a medida que todo sucedía. "El tema de mis cómics es mantenerse vivo, conseguir trabajo, encontrar pareja, tener un lugar para vivir y encontrar un espacio de creatividad" dijo en una entrevista, "La vida es una guerra de desgaste. Tenés que mantenerte activo en todos los frentes. Es una cosa o la otra. He intentado controlar un universo caótico y es una batalla perdida. Pero no puedo bajar los brazos; aunque lo he intentado no puedo".

No parece descabellado que un artista con esa visión de la vida se interese por contar las biografías de los Beatniks, una mítica generación de escritores y artistas estadounidenses cuyas figuras más famosas fueron Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs. El libro The Beats (edita 451 Editores, distribuye Gussi en Uruguay) le dedica gran espacio a estos tres escritores referenciales, de vidas más que novelescas, pero también a muchos otros artistas beatniks e incluso a temas relacionados. El resultado es una interesantísima cruza de libro de divulgación al estilo de la colección "Para principiantes" y toques de ensayo en clave de historieta.

El posible lector tiene que tener claro desde el comienzo que se trata de biografías resumidas, por lo que el tono de los textos es más bien explicativo y no se dedica mucho a comentar ni opinar. Y por otro lado tiene que prepararse para el dibujo, que corre por cuenta de muchos artistas del cómic alternativo (aunque la mayoría corresponde a Ed Piskor, un dibujante de veintinueve años que se interesó por la historieta tras escuchar a los nueve años a Pekar hablando sobre American Splendor). Es decir, se trata de un libro adulto que responde a códigos muy distintos a los del cómic más conocido.

El libro abre con la vida de Jack Kerouac, autor de la novela En el camino (que ahora mismo tiene una versión de cine a cargo de Walter Salles) y sus andanzas en Estados Unidos de los años cuarenta en adelante. La historia de Kerouac, por momentos un delincuente, un paria, un inmaduro y también un artista comprometido con su obra, asombra página a página. Pekar la cuenta con una prosa casi fría, sumando un episodio tras otro, vinculando al protagonista con otros autores de la generación Beat, insinuando que mientras que los medios en Estados Unidos tenían sus ojos puestos hacia el "sueño americano" había otra cara de la realidad que con los años iba a salir a la luz de forma desgarradora a través de la pluma de estos autores.

Esa idea se profundiza a través de la narración de la vida de Allen Ginsberg, el segundo de los personajes retratados. En este capítulo Pekar repite algunas anécdotas contadas en el de Kerouac, enfatizando la idea de que sus vidas se entrelazaban y afectaban su tiempo desde distintos puntos. Hay dos hechos que el guión menciona en varias oportunidades: la primera vez que Allen Ginsberg lee en público su poema Howl (Aullido), un hecho fermental según dice; y cuando Burroughs le vuela la cabeza a su mujer, borracho e intentando jugar a Guillermo Tell. La repetición hace pensar en que los relatos pueden haber sido escritos o publicados originalmente por separado.

Lo interesante es que la forma en que estas vidas son contadas permite que el lector haga su propio juicio. No es una narración periodística ni del todo fría, ya que transmite un gran conocimiento y también una gran pasión por los protagonistas y sus insólitas vidas. Al menos las tres primeras (y algunas más) tienen sus puntos en común al mostrar a personajes que eligen no integrarse a la sociedad y que, algunos más y otros menos, coquetean con lo ilícito o lo que la sociedad considera moralmente reprobable (por ejemplo, viajar a Tanger solo porque conseguir jovencitos para tener sexo es más fácil). Otro punto de interés es que esta forma de contar siempre apunta a como sus vidas se reflejaban en su obra. Es inevitable querer leer Howl después de cerrar las páginas de este libro, o repasar (o descubrir, según el lector) En el camino y El almuerzo desnudo, al conocer más sobre sus insólito proceso de escritura y los vínculos entre sus autores.

Tal vez se le pueda criticar al libro que arranca con muchísima intensidad y va subiendo las revoluciones hasta la mitad, cuando termina la biografía de William Burroughs. La segunda mitad se forma con muchas biografías breves, de pocas páginas, con vidas interesantes aunque no tan extremas (al menos no las cuenta así Pekar). Pero lo cierto es que incluye capítulos interesantes, como uno sobre los beatniks del arte, donde la idea pasa a ser más ensayística. El resultado es una obra que vale por sí misma, para descubrir autores y también para conocer una forma menos popular pero muy ricas de hacer historietas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar