"Estoy temblando. Estoy shockeada. No sé cómo le voy a decir a mi nieto que su abuelo fue asesinado", confesó a El País Inés González, esposa de Carlos Santiago Rodríguez Albarracín, uno de los diez pacientes asesinados por el enfermero Juan Ariel Acevedo en la Asociación Española.
Rodríguez Albarracín, con 70 años, ingresó en la mutualista el 18 de agosto de 2010 víctima de un infarto cerebral. Su esposa, que reside en Salinas, prácticamente se instaló en el CTI confiando en el trabajo de los médicos y la recuperación de su esposo. Quince días después, la situación no había cambiado. "El 4 de septiembre mi esposo cumplía 71 años. Ese día, en la tarde, yo estaba junto a mi hijo y la doctora que lo atendía nos dijo: `Está ahí, ni mejor ni peor`. Nos fuimos con la esperanza de que se recuperara", indicó.
Dos horas después, ya en su domicilio, Inés recibió una llamada en la que se le comunicó la muerte de su esposo. Se le informó que la causa fue un paro cardiorrespiratorio.
Inés dijo que el trato de los enfermeros y doctores siempre fue bueno, y no recuerda a Acevedo. "Los enfermeros sabían que era su cumpleaños porque esa mañana lo comentaron con los médicos", dijo.
"Yo sé que a mi esposo no lo voy a tener, solo quiero que este señor pague por todas las muertes. Tal vez mi esposo no se salvaba, pero nadie tenía que decidir cuándo debía morir. No se juega así con la vida de las personas", sostuvo.
POR LA PRENSA. Inés se enteró que su marido figuraba en la lista de la Justicia por la prensa, igual que otros familiares, como la hija de Adrián Mambrigádez Fernández.
En el auto de procesamiento hay varios errores de digitación en los nombres de los fallecidos. Uno de ellos figura como "Adruab" Mambrigádez, en lugar de Adrián. Cuando El País se comunicó ayer, su hija desconocía que el nombre de su padre estaba en la lista. "No ha venido nadie a informarme, ni del Ministerio ni del Poder Judicial". Contó que, en efecto, su padre "falleció en el CTI de neurogirugía de la Asociación Española, el 2 de abril de 2010".
Su padre tenía 65 años. En Semana de Turismo de ese año sufrió un derrame cerebral. Lo trasladaron al Hospital de Clínicas. "Allí nos dijeron que no podían hacer nada, y lo llevaron a la Española. No llegó a estar internado 24 horas".
Otros familiares fueron contactados por la policía ayer de mañana. "Sentí ladrar el perro y ya calculé. Me asomé y cuando vi que eran dos hombres y una muchacha con una carpeta se me cayó todo".
Así narró Lourdes Rodríguez el momento en que funcionarios de Interpol fueron a comunicarle que su madre, María Teresa Cuello, fallecida el 14 de febrero de 2011 en el Hospital Maciel, se encontraba entre las víctimas mortales de Marcelo Pereira.
"Yo en realidad ya estaba segura; solo me faltaba la confirmación oficial", comentó Lourdes. El día antes de morir, su madre se había recuperado.
A Rodríguez el dato de que su madre estaba entre los casos sospechosos le llegó días atrás a través de la prensa argentina. "Siento bronca e impotencia" por eso, comentó. Entonces, se comunicó con el Ministerio de Salud Pública pero no obtuvo respuesta. Informó que evalúa iniciar acciones legales.
Además, "si pudiera ir a donde tienen encerrado a ese asesino, haría justicia por mano propia", aseguró.
Por otra parte, la hermana de Silvano Rovan Volcich, asesinado por Juan Ariel Acevedo, según la Justicia, señaló a El País que fue internado en 2010 por dolencias cardíacas, anemia crónica y problemas urinarios. "Esta noticia me ha hecho revivir momentos muy dolorosos", dijo su hermana.
También Beriana Selva Aguirre Larrosa falleció hace casi dos años, el 20 de abril de 2010.