Finalmente el juez tipificó 15 homicidios a los enfermeros

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Los enfermeros fueron finalmente procesados por el asesinato de 15 pacientes y no de 16 como había pedido el fiscal.

El fiscal solicitó el procesamiento de Acevedo por 11 delitos de homicidio especialmente agravado, pero el juez Rolando Vomero dispuso que se lo procesara por diez.

Los enfermeros mataban desde hace, por lo menos, un año. Según el fallo judicial al que accedió El País, Juan Acevedo indicó que si bien era algo que no podría precisar con exactitud, "un par de años puede ser".

Al ser consultado sobre el mismo tema Marcelo Pereira respondió que "tal vez un año o un año y medio".

El juez, además, ordenó realizar una pericia psicológica a ambos procesados.

Según el auto de procesamiento los homicidios no eran "piadosos". "Los indagados negaron su intención homicida (…)". En autos, la prueba incorporada al proceso permite sin esfuerzo deducir la intención de matar. Se trata de enfermeros con vastísima experiencia en su profesión que aplicaron sustancias que rápidamente llevaban a la muerte. La prueba incorporada no permite considerar que estemos ante homicidios piadosos como manifestaron los defensores de Pereira. (…) Basta decir que no existe en autos ninguna prueba que dé cuenta de las continuas súplicas de la víctima", dice el fallo.

Pereira, quien fue procesado por cinco delitos de homicidio especialmente agravado admitió que le había "suministrado medicación que no estaba en la historia clínica a pacientes que estaban en etapa terminal".

El enfermero habló sobre el caso de Santa Gladys Lemos Ibáñez, la última paciente asesinada en el Maciel, y dijo que le administró una ampolla de morfina "no con el fin de matarla, sino con el fin de sedarla".

El hombre relató que la mujer sufrió un paro respiratorio y que él continuó con la ronda de controles. Según el fallo judicial, luego buscó al médico y la nurse para realizar la reanimación de la que participó, pero sin decir que le había inyectado morfina.

Pereira dijo que no recuerda a cuántos pacientes les hizo esto y afirmó que eran personas que "tenían un mal pronóstico vital". "Son pacientes en los que no hay una resolución de vida. Eran pacientes que estaban sufriendo (….) Son pacientes que uno los ve sufrir, no del punto de vista del dolor. Si mi madre o mi padre estuvieran en una situación así yo hablaría con el médico para que la sedaran" y agregó que: "mi error fue haberlo administrado sin autorización médica. No fue con el fin de matar a nadie…"

También declaró que "hay pacientes que son irreversibles y que muchas veces, no sé por capricho de quién, se toman ciertas determinaciones como sedarlos y que por fin puedan descansar en paz. Ni siquiera descansar en paz, simplemente anelgeciarlos para que, en ese momento, la persona no esté cabalmente consciente que no puede respirar. Eso es horrible y ese fue el fin de darles morfina o Dormicum".

En tanto Acevedo explicó los motivos de su accionar diciendo que: "llega un momento que no se puede tolerar tanto sufrimiento, llegó al límite de mi persona, tomé una decisión de parar, de hacer que la gente dejara de sufrir, pero pasó tanto tiempo y veía que eso se continuaba y se continuaba y reitero mi intención no era parar la vida, sino permitir descansar".

La mujer procesada en calidad de cómplice de un delito de "homicidio especialmente agravado", Andrea Acosta "sabía que le habían suministrado una sustancia a un NN, participó de su reanimación y nada le dijo al médico", dice el auto de procesamiento.

"BRUSCO INCREMENTO". El fallo también da cuenta de que el jefe de la Unidad Coronaria del Maciel, José Pedro Patritti, le presentó al director del hospital Raúl Gabus el 13 de marzo un informe porque le llamó la atención el alza de mortalidad en su unidad. Según Patritti en el transcurso del 2011 se produjo un "brusco incremento". Relató que la mortalidad, desde su creación, fue de 3 o 4% anual.

La información fue negada ayer por el subsecretario del Ministerio de Salud Pública (MSP) Leonel Briozzo.

Patritti al declarar en la sede dijo que en el 2011 pasó la mortalidad pasó a ser de 10%, lo que motivó que la Jefatura de la Unidad comenzara un análisis de las causas que habían determinado ese incremento. El examen de las historias clínicas de los fallecidos entre 2010 y 2012, según Patritti concluyó que las personas fallecidas "dentro de su gravedad, no esperábamos que tuvieran un desenlace agudo".

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