El ministro de Salud Pública, Jorge Venegas, visitó la casa de las hijas de Santa Gladys Lemos, la última víctima fatal de los crímenes efectuados en dos centros de salud, en un intento de dar una explicación oficial.
"¿Cómo es posible que el asesino haya entrado si estaba fuera de su horario de trabajo, sin uniforme?" Preguntó una de las hijas, que reclamaron al jerarca el mal servicio por parte de funcionarios del Hospital Maciel, tras la conmoción que provocó el asesinato de su madre y el descubrimiento de más casos de muertes provocadas.
"La gente del Maciel hay que sacarla, del principal al último" expresó otra de las hijas.
"Ahora ya no hay confianza en el Maciel", agregó la primera.
Ante muchos ejemplos de falencias expresados por ambas mujeres, el jefe de la cartera dijo: "tenemos que mejorar esas cosas".
Expresando su congoja ante las tres mujeres, manifestó la intención de solucionar el problema. "Tomen las palabras profundas que les estoy diciendo. Este ministro, médico, esta persona que está en esta situación dirigiendo este proceso va a hacer todo lo máximo para que las cosas cambien y mejoren".
En un modo de defensa y respaldo al personal general que trabaja en la salud, expresó: "hay gente muy buena en la salud, que es la silenciosa, la calladita que hace las cosas, la que tiene bueno modales, la que lucha sobre el dolor".