Una política fiscal más dura mitigaría la baja del dólar

Entrevistado por El País el economista jefe de Itaú Unibanco afirmó que para mitigar la suba de las monedas locales se debe apelar a la tasa de interés, medidas macroprudenciales y ajuste fiscal. Cree que el comercio en monedas locales no es la panacea para los problemas en el bloque y destacó la importancia de un acuerdo para evitar la doble tributación entre Brasil y Uruguay.

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Ilan Goldfajn

Fabián Tiscornia

- ¿Cómo ve a la economía uruguaya?

- No soy un especialista en la economía uruguaya, pero la veo en general muy bien. Es una economía cuyo sistema financiero es sólido, crece bien, no tiene tantas intervenciones como sus vecinos. Tiene una distribución del ingreso mucho mejor que Brasil.

- ¿Qué le diría a un exportador que tiene como mercado a Brasil sobre qué va a pasar con su economía?

- Tiene que tener la expectativa de que el país va a crecer alrededor de 4% al año, algunos años menos, algunos años más. El mercado de Brasil va a continuar creciendo y las exportaciones (al país) tienen un papel importante en ese proceso. La balanza comercial va a seguir teniendo muchas importaciones y el tipo de cambio hace que los bienes internacionales entren en Brasil de forma competitiva.

- ¿Qué puede pasar con el real este año y el próximo?

- No veo al real depreciándose mucho porque Brasil va a continuar siendo un país que tenga entrada de flujo de capitales, lo que va a mantener la moneda apreciada. Brasil necesita de esos flujos para invertir, para crecer. No veo que esta situación vaya a cambiar pronto. Tampoco veo mucho espacio para una apreciación adicional (del real). No creo que se deprecie pero tampoco que se aprecie más. La razón es que Brasil está caro ya, las cosas en dólares valen mucho y no puede apreciarse más porque generaría un riesgo de un déficit comercial mayor.

- Las bajas de la tasa de interés que hizo y hará el Banco Central de Brasil y la ampliación del impuesto a las operaciones financieras, ¿han incidido en una suba del dólar y, por ende, una depreciación del real?

- La gente dice que si no fuera por eso, el tipo de cambio estaría más apreciado, en 1,60 (reales por dólar), 1,55. Hoy está en 1,80 pero se ha quedado este año entre 1,70 y 1,80. No sabemos lo que habría pasado si no hubiera estas intervenciones.

- Uruguay tiene el mismo problema de Brasil, que es una suba de su moneda aunque no con una entrada tan fuerte de capitales, ¿qué puede hacer al respecto?

- Hay que pensar que lo que pasa en Brasil y Uruguay no es algo que solo pasa por acá. Hay un impacto global donde las monedas de las economías emergentes se están apreciando relativamente frente a las de los países avanzados. Y eso tiene que pasar porque estamos creciendo más, cada vez tenemos una parte mayor del PIB mundial. Dicho eso se pueden evitar las sobrerreacciones y los instrumentos que existen son la tasa de interés y las medidas macroprudenciales. Pero hay una medida que no se habla tanto, porque siempre es más difícil, que es una política fiscal más dura para que tengas una política monetaria que te funcione más con el tipo de cambio. Si tienes una política fiscal superavitaria, vas a tener una tasa de interés más baja y no tanto flujo de capital.

- Argentina y Brasil hicieron un acuerdo para comerciar en monedas locales y no tener que pasar por los problemas de suba o baja del dólar, Uruguay también tiene un acuerdo con Brasil al que le falta la aprobación parlamentaria de este, ¿es algo viable?

- Es viable, pero no creo que sea la panacea. Brasil está acumulando reservas en dólares y lo va a continuar usando en casi todas sus transacciones globales, así como también Uruguay. Se puede hacer y puede ser útil no depender de la fluctuación del dólar, pero no creo que vaya a resolver los problemas de apreciación.

- Estamos viendo más proteccionismo de Argentina con barreras a las importaciones, Brasil, que también ha tomado algunas medidas, ¿va hacia el mismo camino?

- Son casos distintos. En Brasil hay una presión sobre la competitividad de la industria porque el real se apreció muchísimo en los últimos años. Los productores locales se sienten con una competencia muy abusada por las importaciones y sienten que es una situación muy excepcional. Para compensar esta situación excepcional piden algunas medidas, entre ellas hablan de una protección. En el caso argentino es un intento de no tener pérdida de reservas, entonces ahí hay muchos controles a la salida de capitales. No solamente a las importaciones. Unos controles son una reacción a una apreciación (de la moneda) muy fuerte y la otra es una reacción muy fuerte a una pérdida de reservas que tiene que ver con todo el sistema macroeconómico de hoy.

- En el Mercosur las soluciones muchas veces pasan por negociaciones bilaterales, ¿sirven tal como está el bloque?

- El Mercosur tiene muchas cosas a mejorar. Las dificultades que los países han pasado significaron que muchas cosas terminaron no siendo solucionadas por el conjunto y creo que tiene que volver a hacerlo. Especialmente cuando se negocia con otros bloques como la Unión Europea tiene que avanzar en conjunto. La crisis de Argentina llevó a un lado. Los problemas de las monedas también son una dificultad porque llevan a presiones de proteccionismo. Son problemas de corto plazo y creo que hay que mirar el largo plazo, donde tienen que volver las negociaciones en conjunto.

- ¿Está vivo el Mercosur aún?

- Sí, está vivo. Digamos que está vivo… pero no está corriendo en la playa.

- Brasil y Uruguay están negociando un acuerdo para evitar la doble tributación, ¿qué tan relevante es?

- Es importantísimo, porque disminuye el costo de hacer negocios en los dos países, el costo de invertir. Entonces fomenta no solamente el comercio bilateral, sino también las inversiones.

- ¿Es probable que veamos más compras de empresas uruguayas por parte de firmas brasileñas como el caso de Marfrig que adquirió varias plantas frigoríficas?

- Creo que sí. Brasil está creciendo, sus empresas están creciendo y se están internacionalizando. Veo continuidad. No veo que sea malo para el Uruguay, en el sentido de que hay inversión y empleo.

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