Marinos filipinos remesan a su país US$ 4 billones

Unos 400 mil marinos filipinos se encuentran prestando servicios en barcos de todo tipo alrededor del mundo de acuerdo con un informe suministrado por organismos privados y estatales de las Filipinas vinculados al tema marítimo. Así lo reveló Eduardo U. Manese, coordinador del Grupo JMG, agregando que tal despliegue de marineros le está permitiendo a las Filipinas un ingreso anual de 4 mil millones de dólares por conceptos de salarios, una cifra colosal para cualquier país. Según se explicó, JMG es una organización sombrilla que trabaja conjuntamente con los contratos de trabajo para los marineros en todo el mundo, conectado con el Departamento de Trabajo de las Filipinas y de otras organizaciones nacionales e internacionales.

URUGUAY. Nosotros también hemos tenido marinos embarcados en naves extranjeras por falta de trabajo al carecer de barcos propios o porque fueron desapareciendo por múltiples razones. Así que no nos llamó tanto la atención esa enorme masa de marinos filipinos trabajando a bordo de los barcos. Hoy en día no hay crucero de turistas ni portacontenedores y menos aún graneleros o bulk-carriers o petroleros donde una gran parte de la tripulación sea mayormente filipina o de Indonesia, aunque las hay de otras nacionalidades, como por ejemplo rusos, ucranianos, rumanos y otros países. Nos llama la atención, eso sí, el enorme flujo de dinero que recibe Filipinas por remesas familiares de estos marinos, verdaderamente una cifra colosal para cualquier país -4 mil millones de dólares- que van a trabajar fuera de su paiís para traer dinero a la familia, disfrutando de salarios que jamás obtendrían en tierra en sus países de origen. Hace pocos días, un hombre de nuestro gobierno señalaba, no sin lamentarse, que muchos pilotos de la Fuerza Aérea renunciaban a su carrera militar para ir a trabajar a la empresa privada que pagaba bastante más; un hecho que no debe sorprender porque lo mismo ocurre en los Estados Unidos y ocurrió en la Unión Soviética, donde después de la caída del Muro de Berlín desapareció gran parte de la flota pesquera rusa y hubo una disparada de marineros a trabajar en barcos internacionales. Nosotros conocimos un jefe de máquinas de uno de esos barcos que ganaba 200 dólares; iba a encargarse del sistema de agua caliente y aire acondicionado de un hotel de Odessa ganando 3 mil dólares mensuales y esto es un ejemplo de los miles de casos que hubo y hay. Muchísimos cruceros llevan ahora la oficialidad superior y hasta al capitán de origen ruso, ucraniano, de la India y de Polonia. Y a nadie se le ocurre que cada uno de estos marinos le devuelvan al Estado -como se insinuó en Uruguay- los costos de enseñanza y formacion. Y la verdad es que en estos 50 años hemos conocido a muchos oficiales y capitanes que al no tener trabajo en Uruguay se fueron a cumplir contratos en barcos internacionales de todo tipo, algunos superpetroleros de aquellos tiempos. Conocimos cientos de marinos que fueron a trabajar en barcos internacionales, en su mayoría petroleros y graneleros, percibiendo salarios dos o tres veces mayores que en Uruguay. En realidad esta actividad, la de los marinos uruguayos empleados en barcos internacionales, hay que verla como exportaciones no tradicionales, venta de servicios, ya que fueron cientos y cientos de millones de dólares que ingresaron al Uruguay porque ningún uruguayo se quedó a vivir en el exterior. Fueron ellos los que trajeron importantes montos de divisas, pero además y fundamentalmente, en contacto con armadores internacionales recogieron una valiosa experiencia e incluso el pleno dominio de la industria marítima que por cierto es muy compleja y que va más allá del control de un barco.

Lo del título, 400 mil marineros filipinos le dan a su país cada año 4 mil millones de dólares y debe existir otra cifra parecida de marinos de otros países que también remiten a sus familiares los salarios.

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