La automotriz local Chery Socma le pidió el Poder Ejecutivo que ejerza "toda su fuerza" con Argentina para que cumpla con acuerdos bilaterales vigentes y autorice el ingreso de 1.100 autos que están parados en depósito esperando una solución.
Los patios de la empresa local Chery Socma están abarrotados con un stock de más de 1.100 unidades a la espera de una autorización de cupos que debe liberar el gobierno argentino antes de que sean embarcados. El permiso de importación requiere contar con la firma del Secretario de Comercio Interior argentino, Guillermo Moreno, algo que a esta altura parece bastante "complejo" de resolver dados los antecedentes de este jerarca.
"Nuestra empresa y su personal están a la espera de que se encuentre una solución y de que el gobierno (uruguayo) ejerza toda su fuerza para hacer respetar el derecho que nos otorgan los acuerdos comerciales firmados entre ambos países", reclamó el vocero de la automotriz, Daniel Villamarín.
El funcionario comentó a El País que la producción tuvo que "paralizarse" porque los patios donde se depositan los vehículos "están completos". Además, los galpones de depósitos donde Chery tiene los kits de piezas para el armado de nuevas unidades también están repletos.
La empresa le reclama una actitud más enérgica al gobierno a la hora de negociar dado que el 80% de las autopartes que utiliza la empresa son importados desde Argentina. Además, sostienen que el gobierno de la vecina orilla no está respetando un acuerdo bilateral automotor.
La empresa solicitó la venta de su producción el pasado 6 de enero pero no ha obtenido una respuesta favorable, tanto para el ingreso de sus modelos Tiggo como QQ.
Producto de esta situación, la empresa confirmó el pasado miércoles el envío de 300 trabajadores al seguro de paro y aún no tiene una fecha prevista para retomar la actividad productiva.
Por otro lado, otra automotriz que está atravesando una coyuntura "difícil" es la firma Effa Motors que hace 37 días que está sin armar autos producto de una dificultad que tuvo, en este caso, con Brasil.
Es que las autoridades brasileñas detectaron luego de una investigación que la firma no cumplía con el mínimo del 30% de componente regional que debían contener los autos de la línea Lifan que Effa exportaba a este mercado. Pese a las gestiones del gobierno local, Brasil mantuvo su postura y para permitir el ingreso de los autos cobraría un arancel que haría "inviable" el negocio para Effa. Es-ta firma tiene a 340 obreros en seguro de paro y 2.000 vehículos en su playa de depósito.
Actualmente, un equipo de técnicos del gobierno uruguayo trabaja en conjunto con sus pares brasileños para buscar una solución a esta traba. La misma consiste en precisar con mayor detalle cómo se calcula el mínimo de 30% regional que deberían tener estos autos para beneficiarse del acuerdo automotor. Aún no hay una fecha fijada entre ambos países para intentar saldar esta barrera.