Cárcel en la que los presos pagarán su funcionamiento

Salto. El proyecto empieza a construirse en Constitución

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Esta semana el Ministerio del Interior empezará a recuperar las viviendas que pertenecieron al ex ingenio azucarero de El Espinillar en Constitución, Salto, para poner en marcha el proyecto del centro de rehabilitación de reclusos.

Ese centro es considerado por las autoridades como modelo para el país.

Este proyecto fue lanzado el año pasado y encontró una fuerte resistencia en los habitantes de Villa Constitución y pueblo Belén por la proximidad con el establecimiento, que se ubica en un predio de 40 hectáreas que fueron cedidas en comodato por la Corporación Nacional para el Desarrollo y que llevó a que realizaran marchas de protesta y pintadas de calles.

El centro de rehabilitación apunta a que unas 20 personas con sus familias transcurran su tiempo de condena mientras realizan distintas actividades para solventar, por lo menos, la mitad de los gastos que se originen para su funcionamiento y a la vez colaboren con escuelas e instituciones de servicios con lo producido en esas tierras que, hasta la década del 80, sirvieron para el cultivo de la caña de azúcar.

En el lugar se encuentra ya instalado el impulsor de la idea: el inspector mayor y maestro Alberto Brusa, acompañado por dos oficiales de policía y un cabo definiendo lo que será la primera etapa, que consiste en la recuperación de las viviendas y limpieza del área que va a ser una tarea a cargo de reclusos del Centro de Rehabilitación de Salto.

Brusa indicó que el proyecto que se inicia en un predio del ex ingenio azucarero de El Espinillar y denominado "Tacuabé" es el primero que se lanza en Uruguay con algunas experiencias de países de América Latina, "pero no iguales", sostuvo.

SIN ALAMBRADO. El funcionario del Ministerio del Interior acotó que esta nueva experiencia comprende a las personas que ya estén penadas y no a aquellas sobre la cual la Justicia aún no se haya pronunciado.

"Esto tenemos que decirlo porque a veces la gente no sabe cuál es la diferencia entre el procesado y penado y van a venir a ser parte de este proyecto las personas de máxima confianza, que entienden la propuesta porque aquí no hay ni alambrados, garitas ni perros, hay un equipo de trabajo que va a trabajar con las familias, aunque sí van a existir criterios de seguridad. Este proyecto es la etapa final de máxima confianza de privados de libertad con su familia", sostuvo Brusa.

El docente y jerarca policial destacó que esta etapa de rehabilitación de personas privadas de libertad no excluye a las mujeres por lo que no descarta que algunas reclusas participen. "Podrá venir una mujer con sus hijos, madre o hermanos, si no tiene pareja, todo va a depender de los requisitos que requiere el proyecto", dijo. Señaló que en estos momentos las autoridades se encuentran elaborando el modelo de selección.

En el predio de 41 hectáreas -de las cuales la mitad están forestadas de eucaliptos- se distribuirán 15 familias y según las estructuras que se vayan reciclando se plantea un máximo de 20 familias con un total de 60 personas, "no más porque ni lo permite la logística del lugar y tampoco consideramos que es el modelo adecuado".

Brusa recalcó que la llegada de las personas va a ser gradual y no van a venir de un día para el otro todas las familias por lo que en los inicios se piensa que van a habitar las viviendas del ex ingenio azucarero entre dos o tres familias.

Brusa. Participarán

presos que entiendan

la propuesta ya que no

habrá alambrados.

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