Estadounidense mató a civiles afganos y quemó sus cuerpos

Matanza. Obama pidió disculpas y Karzai advirtió que no existe perdón

 20120311 800x550

Dieciséis civiles afganos, entre ellos niños y ancianos, murieron a manos de un soldado estadounidense que salió de madrugada de su base en Kandahar, bastión talibán del sur de Afganistán, para llevar a cabo la matanza.

"Entré en tres casas y conté 16 muertos, incluyendo niños, mujeres y personas de edad", relató un periodista de Agence France-Presse, que se hallaba en el lugar.

"En una casa, había diez personas, entre ellas mujeres y niños, que fueron muertos y quemados en una habitación. Otra mujer yacía muerta a la entrada de la casa", relató.

"Los mataron y los quemaron. Vi al menos dos niños, de 2 o 3 años", destacó el corresponsal.

"En otra casa", situada en otro poblado "cuatro personas yacían muertas. Vi sus cuerpos tirados en una pieza. Había dos ancianos, un menor y una mujer", relató el periodista, que vio también los restos de otra persona en una tercera vivienda.

Hacia las 3:00 de la mañana de ayer "un soldado salió de su base y se puso a disparar. (Luego) volvió a su oficina y fue detenido", indicó un responsable occidental.

REACCIONES. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró ayer "profundamente entristecido" por la masacre y expresó a su par afgano, Hamid Karzai, su "consternación" por lo sucedido.

"Ofrezco mis condolencias a las familias y seres queridos de aquellos que perdieron la vida, y al pueblo de Afganistán, que ha soportado demasiada violencia y sufrimiento", expresó el inquilino de la Casa Blanca en una declaración escrita, en la que calificó al incidente de "trágico y chocante".

"Este incidente es trágico y chocante, y no representa el carácter excepcional de nuestros militares ni el respeto de Estados Unidos hacia el pueblo de Afganistán", señaló Obama en la declaración.

El presidente afgano Hamid Karzai había condenado y calificado la matanza de "imperdonable".

"Cuando hay afganos que mueren deliberadamente a manos de las fuerzas estadounidenses, se trata de un acto de asesinato terrorista e imperdonable", expresó Karzai en una declaración.

Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, telefoneó a Karzai para asegurarle que había una "completa investigación en curso" sobre la masacre.

"Un sospechoso está en custodia, y le di al presidente Karzai la seguridad de que llevaremos a los responsables ante la Justicia", dijo Panetta en un comunicado. Y agregó estar "conmocionado y entristecido de que un miembro del servicio estadounidense... claramente actuando fuera de la cadena de mando" esté vinculado al incidente.

La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), la fuerza armada de la OTAN, reconoció por primera vez en un comunicado 13 horas después de los hechos, la existencia de "muertos" civiles afganos.

"No puedo explicar las motivaciones tras esas acciones insensatas, pero en ningún caso eran autorizadas por la ISAF", observó el general Adrian Bradshaw, comandante adjunto de la ISAF. El general expresó su "sincero pesar" y su "pena" por "este incidente espantoso".

En Bruselas, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen, dio cuenta de su "consternación" y su "tristeza" por el hecho.

El general estadounidense John Allen, comandante de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, prometió una "rápida investigación" sobre lo sucedido.

"Estoy completamente decidido a garantizar que cualquier persona que se demuestre que es responsable rinda cuentas plenamente por sus actos", indicó, agregando que se comprometía "con el pueblo de Afganistán a llevar a cabo una investigación rápida y profunda".

CONSECUENCIAS. La matanza es una catástrofe para la OTAN y sus tropas, blanco cada vez con más frecuencia de disparos "accidentales" de soldados afganos, lo que ha minado la confianza entre los dos campos.

La situación, ya muy tensa, podría aún agravarse y se esperan represalias.

Seis militares estadounidenses murieron a manos de sus colegas afganos entre el 23 de febrero y el 1 de marzo, después de la incineración de ejemplares del Corán en la base militar estadounidense de Bagram y las muy violentas manifestaciones consecutivas, con un balance de 30 muertos y 200 heridos.

Dos de las víctimas murieron en su oficina del Ministerio del Interior en Kabul, uno de los lugares más protegidos del país.

LAS TROPAS. Llegada a fines de 2001 para expulsar a los talibanes del poder y neutralizar a Osama bin Laden, la coalición de la Alianza Atlántica dirigida por Estados Unidos se fue instalando progresivamente con el pretexto de mantener la paz y como fuerza de interposición.

A pesar de los éxitos de envergadura contra los rebeldes y la presencia de más de 130.000 soldados extranjeros, la ISAF no ha podido terminar con la insurrección y sigue sufriendo importantes pérdidas.

Talibán se inmola en un funeral

PESHAWAR | Un atacante suicida que se inmoló ayer en un funeral al que asistía un político antitalibán en el noroeste de Pakistán mató por lo menos a 15 personas, informaron autoridades.

El político, Khush Dil Khan, escapó ileso a la explosión en las afueras de Peshawar, la ciudad principal del noroeste.

Extremistas islámicos libran una cruenta guerra contra las fuerzas de seguridad en esa ciudad y sus suburbios, cerca de las regiones fronterizas con Afganistán.

Miles de civiles y efectivos de seguridad han muerto en los últimos años por los ataques de los rebeldes, que parecían haber disminuido últimamente debido a las operaciones del ejército paquistaní en las regiones tribales y a la eliminación de varios líderes del Talibán y Al Qaeda en ataques estadounidenses con aviones teledirigidos. AP

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar