Doce años después de que la actriz Verónica Perrota comenzara a escribir su guión para "Flacas vacas", este viernes se estrenará la película. "En todo este proceso aprendí una cosa: paciencia", dice el director Santiago Svirsky.
Flacas vacas es una comedia ácida, según adelantan sus responsables, protagonizada por la propia Perrota, Jenny Goldstein y Paula Guía, sobre tres amigas que tras varios años se reencuentran y resuelven pasar unas vacaciones juntas como hacían antes. Pero su vieja relación cambió como cada una cambió al crecer y la convivencia en una casa precaria se vuelve complicada a medida que otros personajes interfieren en su estadía.
Verónica Perrota comenzó a pensar en el proyecto como una obra de teatro breve, hacia el año 2000. Poco tiempo después el proyecto se convirtió en un posible largometraje que quedó a la espera de un director por varios años. De ese primer proyecto la película conserva varias escenas casi intactas, cuenta la actriz y guionista. En 2004, ella y Svirsky se encontraron en Buenos Aires y él le pidió que le mostrara sus textos. Apenas leyó la propuesta de Flacas vacas la llamó con la idea de hacer el film. Pero todavía faltaba un largo camino hasta que todo se concretara.
"Siento que el tiempo hizo que creciéramos y que eso terminó haciendo otra película necesariamente más `adulta`", cuenta Perrota. "Las actrices crecíamos y nos alejábamos de las situaciones originales. El material se movió, sí, sin dudas. Cuando cambiás algo de una estructura cambia todo. Que no significa que crea que es mejor sino que se tuvo que ir adaptando a todos nosotros".
La experiencia previa de Svirsky ha corrido por los terrenos del cortometraje y de los videoclips, de modo que este iba a ser su primer largometraje. Nacido en México en 1974, el director creció entre ese país, Argentina y Uruguay. Filmó su primer cortometraje a los dieciséis años, hizo quince videoclips, fue asistente de dirección en películas como Los días con Ana, Ruido y El viaje hacia el mar, todas producidas por Lavorágine, responsable también de este largo.
"Una de las sorpresas más gratas del rodaje de la película fue sentir que cada experiencia previa venía en mi ayuda. Todos los cortos, videoclips que hice, y largos en los que trabajé fueron muy útiles para esta peli", cuenta el director.
La productora Natacha López comentaba que la gestión del dinero para el trabajo no fue más complicado de lo habitual. Uno de los motivos es que el guión no tenía grandes exigencias en cuanto a despliegue al tener pocos personajes y ubicar la historia en una locación contenida, que es una casa en Jaureguiberry. Y por eso mismo pudieron filmar con un equipo técnico chico.
En el caso de Perrota, que tiene una larga carrera en el mundo del teatro, tanto como libretista y como actriz, la experiencia previa también ayudó para este trabajo. "Hago teatro desde los diecisiete años. Me formé y me sigo formando para eso. Es bastante mi vida… supongo que todo. Entiendo que también hay algo muy teatral en la película y me gusta pila eso".
Originalmente Flacas vacas se iba a estrenar en el último trimestre del año pasado, pero la fecha se cambió. Esto le sumó un tiempo de espera un poco más largo a un proyecto que ya tenía más de una década de gestación, contando los lapsos en que estuvo quieto. Y si Perrota señalaba que hay muchas escenas de su guión original que se mantuvieron igual desde el comienzo, el director apunta que no hubo grandes cambios sino que la película ha sido siempre básicamente la misma. "Ha ido madurando y evolucionando con los años, pero la idea central, y el tema central, ha sido siempre el mismo", explicaba.
Uno de los puntos que le interesaron de esta comedia que parece ser tan femenina, es el tema de cómo una amistad puede evolucionar con los años. La idea de fondo es que lo que en cierta etapa de la vida puede ser una gran relación, luego de un período de separación se transforma porque los propios amigos cambian, de tal modo que en un reencuentro las personas descubren que el vínculo no es el que era o que incluso desapareció.
La historia planteaba una exigencia particular al poner a tres actrices en una comedia en un ambiente cerrado. Tanto las actuaciones como la química entre las protagonistas son parte fundamental de un proyecto así. Por eso el director señala que lo principal a la hora de la preparación fue dar con el elenco adecuado. Perrota y Jenny Goldstein fueron las dos primeras en ser confirmadas y luego encontraron a Paula Guía, "un hallazgo fantástico", según dice.
Los ensayos fueron mínimos y se limitaron a la práctica de algunas escenas clave una semana antes del rodaje. Svirsky optó por tratar de intervenir lo menos posible en el trabajo de sus actrices, para que cada una encontrara a su personaje a su propio modo, "siempre estando atento a pegar un empujoncito amable en la dirección adecuada cuando alguien se sale de la dirección prevista".
Ahora Flacas vacas llega al cine después de un año en que la producción nacional parece haber demostrado que podía diversificarse con éxito. Primero La casa muda trajo el género de terror con buen resultado de público y un inusitado éxito comercial en el extranjero. También Reus mostró que el género policial podía ser protagonista de una suerte de fenómeno peculiar de taquilla, construida básicamente con las recomendaciones boca a boca. Y finalmente La redota mostró que las producciones históricas también eran viables y que tenían público interesado. "En mi opinión, estar haciendo películas de género es un síntoma de madurez del cine uruguayo. Y espero ansioso los westerns de gauchos, las de ciencia ficción, y los thrillers que están por venir".
La autora y el director negocian
Si se tiene en cuenta que una de las tres protagonistas es también la autora del guión, corresponde preguntarle cómo fue su relación durante el rodaje a la hora de controlar o dejar libertad para tratar el material que escribió. "Fue divertido", cuenta Perrota, "yo estoy acostumbrada a trabajar en equipo: tengo algunos textos que dirigieron otras personas y otros más escritos en colaboración. Me parecía necesario ser clara en detalles del universo femenino, en algunos porqués del guión. Hasta los primeros cortes opiné y mucho. Después dejé hacer a Santiago porque ya no importaba si yo veía otra peli y tampoco estaba en la edición". Por su parte, Svirsky cuenta que en cierto momento hubo algún tirón entre ellos, aunque le resta importancia y aclara que en términos generales estuvieron de acuerdo en todo desde el comienzo. "A mí me gustaba que fuera más desmedida por momentos, en eso fui muy insistente, me gustaba que nos mandáramos más", agrega Perrota. "Quizás no estoy de acuerdo con algunos prejuicios que tienen que ver con la recepción: para mí la gente está acostumbrada a ver y no va a salir espantada por cualquier cosa, pero me puedo recontra equivocar. De todas formas entiendo que es una película divertida y muy honesta".
Largo camino de doce años a través de una actriz y guionista
Cualquier proyecto que tome doce años en cruzar el camino que va desde la idea original hasta el estreno en salas, atraviesa infinidad de cambios y etapas distintas en las que sus responsables experimentan distintos sentimientos. Verónica Perrota no sólo cruzó esos caminos sino que vio su proyecto desde tres lugares: como guionista, luego como actriz y ahora desde afuera, como espectadora. "Yo la vi muchas veces antes de que estuviera terminada. En distintas etapas, distintos cortes… tuve una sensación de alivio. Pensé "está bastante bien, ya está. Es una primera experiencia y el balance es muy positivo. Hay un par de escenas que esperaba que volvieran… tenía una ilusión casi infantil sobre eso, pero me gustaron nuevas decisiones que tomó Santiago sobre otras…".