OHIO AFP Y THE NEW YORK TIMES
El moderado Mitt Romney y el conservador cristiano Rick Santorum protagonizaron una cerrada batalla en Ohio hasta hoy en la madrugada, cuando ambos se anotaron varias victorias en otros estados de los 11 que se diputaron en el "Supermartes".
Romney ganó, tal como se esperaba, los estados de Idaho (76%), Virginia (59%), Vermont (40%), Wyoming (57%) y Massachusetts (72%). En este último, gobernó entre 2003 y 2007, y es su estado natal.
En el estado de Ohio -el que más cantidad de delegados le valdría al ganador-, hasta el cierre de esta edición pasadas las tres de la mañana de hoy, Romney obtenía 37,8%, contra 37,1% de su principal rival, Rick Santorum, con el 99% de los votos escrutados.
Santorum, se anotó los estados conservadores de Tennessee (37%)), North Dakota (40%)) y Oklahoma (34%), según las proyecciones de los principales canales del país.
En tanto, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, que necesitaba una victoria para seguir en la carrera, ganó cómodamente en su estado natal de Georgia (sureste), con un 47%, mientras el cuarto contendiente, el congresista por Texas Ron Paul, no registraba ninguna. En Alaska, por la diferencia horaria, aún no había resultados.
Declaraciones. En su centro de campaña en Boston, Massachusetts, Romney arengaba: "A los millones de estadounidenses que cuando miran alrededor sólo ven los trabajos que no tienen y las facturas que no pueden pagar, les tengo un mensaje. Ustedes no han fracasado. Ustedes tienen un presidente que fracasó".
"Y esto va a cambiar", aseguró el precandidato, un mormón de corte moderado dentro del partido que había sido criticado la semana pasada por comentar al pasar que su esposa maneja "un par de Cadillacs".
"Buena suerte esta noche", le había deseado con ironía el propio Barack Obama -que intentará la reelección en las elecciones de noviembre- horas antes, cuando contestaba en una conferencia de prensa sobre cómo respondería a los recientes ataques del exgobernador contra su mandato.
Mientras, Santorum decía a un puñado de seguidores en Ohio: "Ésta es una gran noche, con muchos estados en juego. Vamos a ganar en algunos. Vamos a perder en otros. Pero por ahora, ya estamos en carrera para llevarnos algunas medallas de oro y una buena cantidad de medallas de plata".
Santorum, exsenador de Pensilvania, ha ido ganando peso en las filas más conservadoras con su discurso de oposición al aborto, a la cobertura del acceso a anticonceptivos y críticas al principio de separación de la iglesia y el Estado. Pero tuvo que enfrentar críticas luego de acusar a Obama de "esnob" por pretender que todos vayan a la universidad.
Poco antes, en Atlanta (Georgia), Gingrich celebraba un triunfo que alarga su supervivencia en la carrera. "¡Gracias Georgia! Es gratificante ganar en mi estado de manera tan rotunda", dijo antes de comparecer antes unos 500 seguidores en el hotel Renaissance.
En juego. Ohio era el trofeo de una jornada donde a nivel nacional había unos 437 delegados en juego sobre los 1.144 que necesita un precandidato para asegurarse la investidura del Partido Republicano.
Con 66 delegados sobre la mesa, este estado en el noreste es uno de esos bastiones políticos que no pertenecen a nadie, considerado históricamente un estado de indecisos o "swing state", que en cada elección cambia de color político.
"Quiero un hombre de negocios, alguien que comprenda (las nociones de) pérdida y ganancia y que se encuentre en posición de luchar contra su adversario", aseguró Hank McCormick a la salida de la urna en un barrio de Columbus, capital de Ohio. Este elector de 65 años afirmó haber votado por Romney.
Por su parte, Harry Young votó por Santorum. Pero este ingeniero de 60 años duda que alguno de los dos candidatos pueda imponerse a Obama, porque "se han dirigido muchos ataques el uno contra el otro", lamentó.