El segundo día de rodaje de "Alcatraz" transcurre en otro set: una especie de piso subterráneo de Alcatraz, donde Sam Neill, Sarah Jones y Jorge García están frente a unos computadores buscando a las posibles víctimas de un exprisionero de Alcatraz. En el set hay 20 personas, dos cámaras, y la voz del director que ordena repetir la toma una y otra vez.
García teclea y busca en los monitores, Neill está escéptico y Sarah Jones insiste en la búsqueda. Ella debe decir: "elimina las pelirrojas" en la búsqueda, pero, una y otra vez, se equivoca y dice: "ilimina". Todos ríen. Acabamos de ver un chascarrillo y eso, sin duda, ayuda a alivianar tensiones. "Anoche me acosté pasada la medianoche aprendiendo mis líneas", dice en una pausa la actriz que interpreta a la ruda detective Rebecca Madsen, incorporada de repente en la captura de estos ex reos del pasado.
Mientras hay pausa, en los lugares donde estaban los protagonistas se instalan "dobles": tres personas con las características físicas de Neill, García y Jones, para no perder sus puntos de referencia para los focos de las cámaras. También hay personas que toman fotos con cámaras digitales para seguir la continuidad. Los detalles del subterráneo son impresionantes: la débil luz solar que entra por las ventanas confunde a una relacionista pública de Londres, quien pregunta si esto es en realidad el sol, y en una esquina incluso hay una telaraña falsa, para dar la sensación de descuido. Telaraña que ni siquiera saldrá en cámara.
Más real que la realidad, la sensación de vida en Alcatraz se acrecienta porque nadie sabe demasiado qué va a pasar: la incertidumbre se ampara en el secretismo que envuelve la trama. El legendario Robert Forster, protagonista de la película Triple traición de Tarantino y presente en Los descendientes, es un tío postizo de Sarah Jones, un viejo guardia de Alcatraz que aporta su punto de vista sobre el asunto: "A veces no sabes cómo puedes terminar relacionado con un personaje... es parte del misterio".