Inflación de 7,94% quita presión a suba de tasa, pero alertan por crudo

Bergara. Afirmó que el precio del petróleo se trasladará a los combustibles

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Los precios se desaceleraron en la medición anual a febrero con un alza de 7,94%. Esto quita presión a una suba de la tasa de interés para contener el consumo y así bajar los precios aunque los analistas advierten por el encarecimiento del crudo.

Los precios se elevaron 0,83% en febrero, lo que implicó que la inflación anual se desacelerara por segundo mes, según el Instituto Nacional de Estadísticas. Así, el Índice de Precios al Consumo (IPC) registró un alza de 7,94% en los últimos 12 meses, menor al 8,05% de enero.

El alza mensual de febrero no trajo sorpresas ni para el Banco Central ni para los analistas que vieron confirmada la presión de los bienes no transables (aquellos que solo pueden negociarse en la economía en que se producen, por ejemplo, servicios o inmuebles). La suba fue incluso menor a la de igual mes de 2011 (0,94%), mientras que en el acumulado del año (1,57%) también se ubicó por debajo del nivel alcanzado el año anterior (2,2%). De esta forma se redujo la brecha respecto al techo del rango de inflación fijado para 2012 (4%-6%), aunque todavía la supera en casi dos puntos porcentuales. Según cálculos de El País, la inflación subyacente (sin contar componenetes volátiles como verduras, tarifas y combustibles) se ubicó en 0,81% en febrero, levemente menor a la variación del IPC de dicho mes, alcanzando el 8,8% en los últimos 12 meses.

Alimentos y bebidas fue el sector que más peso tuvo en la variación, pero los sectores que mostraron los mayores alzas fueron Educación (4,97%), por la enseñanza preescolar y primaria, Muebles y artículos para el hogar (2,48%), por la suba del servicio doméstico y Restaurantes y Hoteles (1,32%).

PERSPECTIVA. Los datos de febrero llegan previo a la reunión del Comité de Política Monetaria de fin de mes. "Teníamos la expectativa que en el primer trimestre de este año, la inflación anualizada fuera cediendo un poco y es lo que está sucediendo. Aspiramos a que esa reducción continúe en marzo, vamos a ver si eso es así y en qué dimensión y obviamente son datos que estaremos incorporando para las decisiones", dijo ayer el presidente del Banco Central, Mario Bergara.

Para la gerenta de asesoramiento económico de Deloitte, Florencia Carriquiry, "con el tipo de cambio bajando y sobre todo con la incertidumbre que todavía pesa en el contexto externo nosotros tendemos a pensar que es menos probable una nueva suba de la tasa de interés", en la próxima reunión del Comité.

El gerente del departamento de Economía de CPA/Ferrere, Alfonso Capurro, coincidió con Carriquiry en que el dato sobre el alza de precios anualizado a febrero "no es malo para el Banco Central" sino que "le quita un poco de presión a la hora de subir tasas" ya que "la Tasa de Política Monetaria es casi 1% positiva en términos reales". Dentro de CPA estiman que "el núcleo duro de los precios sigue muy desalineado de las metas", por lo que "un shock sobre el precio de la energía, los combustibles o los alimentos frescos nos pueden dejar rápidamente por arriba del 8% otra vez". En este sentido, Capurro afirmó que la suba reciente del crudo -ayer cerró en US$ 123,6, mientras la referencia de Ancap es a US$ 111- implica una "amenaza" a los precios al punto que "si el petróleo persiste en estos valores, la presión sobre las cuentas públicas va a ir creciendo y el precio va a tener que sincerarse". En este escenario, "no deberíamos descartar nuevamente que el tipo de cambio sea la variable que ayude a combatir la inflación" al ajustarse a la baja, concluyó.

Sobre este punto, Bergara afirmó ayer que la política es "ir transfiriendo a las tarifas de los combustibles los vaivenes del petróleo a los efectos de estabilizar el impacto sobre el terreno fiscal. Obviamente eso siempre puede tener un poquito de vaiven en cuanto a retrasar un poco u avanzar un poco" pero "no se ve mayor sentido a que haya un subsidio permanente y significativo desde las finanzas públicas a los combustibles".

Pablo Moya, economista del Departamento de Análisis de Coyuntura Económica y Proyecciones de Oikos, dijo que "no podemos descartar que el gobierno use el instrumento monetario, dado que probablemente se vea impulsado a realizar ajustes en las tarifas de los combustibles por la suba del petróleo". Si fuera este el caso, para Moya "presionaría a la baja el valor del dólar, pero éste lleva una mayor paridad ó linealidad con la evolución del dólar en Brasil que con las acciones de política monetaria local".

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