Inexcusable atraso

Decepciona enterarse que casi la mitad de las obras consideradas urgentes por la ANEP ni siquiera empezaron en momentos en que se abre un nuevo período lectivo. Ninguna de las excusas de sus responsables justifica la inacción en 114 de las 211 obras en las que debía trabajarse. Ni las trabas burocráticas ni la escasez de personal en la industria de la construcción justifican el retraso en un país cuyo presidente declaró que la educación era su prioridad y en donde todo el espectro político se une para propulsar su mejoría. Queda claro que de gestión no saben nada.

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