Analizarán problemas genéticos en 300 niños con retraso mental

Uruguay. Tienen patologías que no cuentan con ninguna causa aparente

 20120229 637x600

Unos 300 niños con retardo mental sin causa aparente serán estudiados por la Facultad de Medicina y el Hospital Pereira Rossell en un proyecto que busca detectar las causas genéticas de sus trastornos.

Cuando un niño padece trastornos profundos en su neurodesarrollo y su enfermedad no tiene causas aparentes, los médicos del Hospital Pereira Rossell suelen derivarlo a la Policlínica de Genética.

Allí analizan la historia familiar, buscan elementos que puedan dar pistas sobre una posible herencia del problema y estudian componentes específicos a nivel molecular. La policlínica trabaja desde hace 15 años. La realidad de la investigación genética no es la misma que en la década del 1990.

Para ponerse en línea y ofrecer respuestas más específicas a los familiares de los niños afectados la Facultad de Medicina diseñó junto a la policlínica el proyecto "Genética clínica y molecular del retardo mental".

Con una financiación del entorno de los US$ 50.000 por parte de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la iniciativa busca estudiar entre 200 y 300 niños durante los próximos dos años.

Así lo dijo a El País Víctor Raggio, genetista de la policlínica y profesor adjunto del Departamento de Genética. Para Leda Roche, directora del departamento, esta es una de las líneas de investigación más importantes de 2012.

Los criterios de inclusión son cuatro, comentó Roche: padecer retardo mental, tener una historia familiar de la enfermedad; padecer dismorfias -alteraciones morfológicas de los huesos o la piel- y sufrir retardo en el crecimiento. Incluirán a niños mayores de seis años por considerar que es la edad en que el trastorno se evalúa con más claridad.

No se considera hacer un llamado abierto, comentó Raggio, sino más bien poner en aviso a especialistas y clínicos para que deriven los casos que les parezca están incluidos en estos criterios y pueden ser plausibles de un análisis genético. También incluirán casos de niños analizados en los últimos años.

DETALLES. Dentro del ADN de los niños el proyecto hará foco en una zona muy precisa de sus cromosomas. Específicamente se centrará en la región cercana a los telómeros, una suerte de capuchones que tienen los cromosomas.

"Está visto que en la zona subtelomérica hay muchos genes muy importantes para el desarrollo y que muchas veces hay deleciones o duplicaciones; falta o sobra material", explicó Roche. Para esto emplearán una técnica conocida como MLPA (Multiplex Ligation-dependent Probe Amplification) y trabajarán junto al INDT (Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Células, Tejidos y Órganos).

Asimismo estudiarán el llamado "síndrome de X-frágil", un trastorno hereditario que ocasiona retardo mental. La mutación que origina el síndrome afecta a una región del cromosoma X. Por lo general, el síndrome es más grave en hombres que en mujeres.

BENEFICIOS. Identificar alteraciones en los genes de los niños tendrá al menos tres efectos concretos, apuntó Raggio. Primero, afinar el diagnóstico. "Las familias quieren tenerlo, es importante", subrayó. Más allá de que la patología del niño no reciba un nombre específico contar con una respuesta sobre qué lo causó alivia a las familias.

Asimismo, se estima que el trabajo ofrecerá una visión más precisa sobre cuál podría ser la evolución de los pacientes. Algunas alteraciones, dijo el genetista clínico, permiten saber si un niño va a responder en mayor o menor medida a un determinado tratamiento. Las indicaciones farmacológicas seguramente no tengan grandes variaciones, aventuró Raggio, pero será algo que oriente los pasos a seguir.

El tercer beneficio, y quizás el más importante, es el llamado "asesoramiento genético". Trabajar con las familias, asesorarlas y ayudarlas a que, si lo desean, sometan a estudio a sus familiares y puedan descubrir, o descartar, la presencia de la alteración en cuestión.

En el caso del síndrome X-frágil, por ejemplo, la alteración puede estar en las mujeres pero no manifestarse. "Los varones tienen un solo cromosoma X, las mujeres tienen dos. Entonces muchas veces lo transmiten pero no tienen síntomas", explicó Roche.

"La otra aplicación es que cuanto más se conozcan los genes que están alterados", apuntó, "más se va a poder entender los mecanismos de la enfermedad. Muchas cosas del desarrollo del sistema nervioso aún están en estudio".

Quizá allí esté el medio vaso vacío del proyecto. La catedrática de Genética advirtió que aún en los mejores centros del mundo el hallazgo de alteraciones no supera el 40% de los casos. "El otro 60% tiene causas genéticas pero aún no se conocen", lamentó Roche.

Los especialistas saben que ese será un desafío. En algunos casos no tendrán una respuesta acabada para las familias. Ya sea porque la alteración no este descripta o porque los equipos no permitan detectarlos. Eso forma parte del asesoramiento genético, comentó Roche. Informar a la familia qué se puede esperar y qué es lo que los clínicos sí podrían encontrar.

Recientemente, por ejemplo, encontraron un gen alterado pero aún no saben si está asociado con el retardo que sufre el niño. "Hay muchas variantes en los números de copias de los genes que son naturales y que no son la causa de una enfermedad", expresó la catedrática.

"Este proyecto también apunta a llegar a conclusiones de ese tipo: ¿Esa alteración que encontramos es patológica o no?", se preguntó. Para saberlo, consideran trabajar en conjunto con centros de estudio de otros países.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar