Otra barrabasada

RODOLFO SIENRA ROOSEN

Ya no llama la atención que el Presidente de la República se involucre en una negociación política antes de consultar al Frente Amplio. Es su costumbre y lo va a seguir haciendo. Entonces no es de extrañar que las cosas no salgan, porque, el Frente en primer lugar, esté o no de acuerdo, se siente desairado, lo cual dificulta las cosas. Ello, sin perjuicio que el Presidente llegue a acuerdos con la oposición sobre temas que o no están o contradicen el programa de gobierno del Frente, y después tenga que recular, como lo forzó a ello Astori con respecto a la idea original de Mujica de rebajar los famosos 2% de IVA solo a los más necesitados, y terminaron rebajándoselo a todo consumidor y eliminándoselo a los beneficiarios del Mides. Por eso es bueno que se sepa y no sólo aquí, sino en todo el mundo para que la prensa en general no informe como certezas lo que no son más que intenciones e induzca a errores a potenciales inversores, que Mujica es el Presidente, y el Frente Amplio, el gobierno. Al inversor hay que respetarlo, y no reírsele en la cara haciéndole cuartos de nariz, después que puso su capital creyendo en determinadas condiciones que después resultaron otras. Fue el caso del impuesto a la tierra.

Esta semana se ha vivido la conmoción del gran acuerdo del plan educativo que Mujica y parte de la oposición acordaron suscribir pero sin consultar previamente al Frente. De acuerdo con el mismo, se fortalecerían los centros educativos asignando con una permanencia mínima de años a un plantel de docentes a un mismo centro, se instalará el Instituto de evaluación educativa creado en la ley de educación vigente, se creará una universidad estatal tecnológica en el interior, y el presidente del Codicen y los directores generales de los organismos desconcentrados, tendrían doble voto, o sea, desempatarían resoluciones de importancia que no quedarían trabadas. No es gran cosa, por cierto, lo más importante es esto último en cuanto devolvería la conducción de los organismos de enseñanza al sistema político. Esta propuesta nació de la inspiración de Mujica, y de entrada nomás, el Frente anunció que no la votaba, negando así una mayoría parlamentaria imprescindible porque necesita una ley que la apruebe.

Es que, pensándolo bien, sería hasta casi natural que el Frente no la vote. En pirámide de normas frentistas, por encima de la ley está la Constitución y por encima de la Constitución están las resoluciones del Plenario y la de los sindicatos. El Frente y los sindicatos son todo uno, apéndices recíprocos. En la ley de enseñanza -aquella merienda de negros a que se refirió el Dr. Ignacio de Posadas-, sancionada en el gobierno de Tabaré Vázquez, no era otra cosa que una endiablada maraña burocrática que en definitiva le daba al gremio docente(Fenapes) el poder de por lo menos empatar y así trabar las resoluciones de las autoridades de la enseñanza. El doble voto presidencial es el mecanismo para que el poder de decisión final lo tuvieran los políticos. ¡Cualquier día el gremio iba a renunciar -por nada además- de ese cogobierno que le regalaron!

Entonces fue una torpeza de Mujica no consultar a los que tienen el poder si estarían dispuestos a negociar políticamente su abdicación o limitación. Y la oposición pudo advertir, como cualquiera, que en este punto habría problemas.

Somos muy pocos, y deberíamos conocernos.

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