Julio César Huertas
El concierto se inició con la célebre Polonesa del tercer acto de la ópera Eugene Oneguin. Esta obra fue compuesta entre 1877 y 1878 y estrenada en 1879. El libreto está inspirado en una novela de Alexander Pushkin y trata del amor de Tatiana, una mujer sensible que se enamora de Eugene, hombre superfluo e inmaduro. La Polonesa se da cuando se desarrolla una fiesta en el transcurso de la cual Eugene toma conciencia que ha perdido definitivamente a Tatiana. Es una danza alegre y brillante que cumple la función de intermedio, durante la cual queda en evidencia el mundo aristocrático y banal del protagonista.
Luego se presentó la bellísima suite del ballet Cascanueces. Estrenada en 1892, ahora se omitió la Obertura miniatura para pasarse directo a las danzas características. La primera de ellas fue la Marcha, una atrevida melodía marcial en el clarinete, la trompa y las trompetas. Luego viene la Danza del hada confite donde Chaikovsky realiza la incorporación de la celesta en la orquesta sinfónica. A continuación vienen diversos tipos de danzas. La primera es una danza rusa de ritmo excitante y frenético llamada Trepak, luego sigue una exótica Danza árabe, conocida como la danza del café. Luego ataca la Danza china con un caprichoso tema realizado por la flauta y el piccolo. Sigue la Danza de los Mirlitones de ritmo binario que muestra una graciosa melodía de danza para tres flautas, contrastada con otra idea de danza en la trompeta. Concluye esta suite con el maravilloso Vals de las flores.
El Cascanueces es una de las pocas obras en que el compositor revela un estado de ánimo alegre, algo inusitado en la mayoría de su producción, tal vez el fantástico mundo infantil le hizo aflorar el niño que todos llevamos dentro. Fue un verdadero regalo la inclusión del hermoso "Pas de deux" del Cascanueces que normalmente se ejecuta cuando se realiza la puesta en escena completa del ballet.
Luego se escuchó el tercer movimiento de la sexta sinfonía llamada Patética por sugerencia del hermano de Chaikovsky. Esta obra fue estrenada en 1893, pocos días antes de la muerte del compositor. Es una marcha heroica y solemne, llena de optimismo que sirve de transición al momento de culminación de la tragedia.
Concluyó el concierto con la famosa Obertura Solemne 1812 compuesta en 1880 para la Gran Exposición de Moscú. Su estreno fue en 1882. Describe la lucha del viejo imperio ruso de Alexander II contra la invasión napoleónica. Fue concebida por su autor para ser interpretada al aire libre, por eso en su instrumentación se incorporó una sección amplificada de la percusión la que incluye un cañón verdadero que debe disparar durante los intervalos. El tema de la introducción en las maderas y cuerdas es el coral de los ejércitos Dios protege a su pueblo. La batalla de Borodino de 1812 es descripta de manera realista en el cuerpo principal de la obertura. En esta lucha, los dos adversarios son identificados por medio de citas extraídas de sus himnos nacionales, La Marsellesa y Dios salve al Zar. Luego de la cruenta lucha huye despedazada La Marsellesa bajo los corales atronadores de un pueblo salvado y un mar de campanas expresan el júbilo de la patria. Chaikovsky dijo haberla escrito sin entusiasmo lo que es difícil de creer puesto que es una obra sumamente eficaz.
García Vigil con perfecto criterio supo elegir un programa adecuado a la temporada de verano ya que Chaikovsky es uno de los compositores de mayor popularidad entre el público. Nuevamente hizo gala de su consumado dominio del oficio y la Filarmónica le respondió con entusiasmo y concentración. Fue una grata sorpresa al ver en el programa la inclusión de dos de los primeros bailarines del Ballet Nacional, Rosina Gil y Juan Carlos Pi que ofrecieron una magistral versión del "Pas de deux" del Cascanueces. Esta integración merece ser repetida con mayor asiduidad. En el cierre con la Obertura Solemne 1812 se pudo apreciar una notable identificación entre el director y la orquesta.
Orquesta Filarmónica de Montevideo
FICHA
Concierto "Lo mejor de Chaikovsky". Director: Federico García Vigil. Solistas: Rosina Gil, Juan Carlos Pi. Sala: Solís. Se reitera mañana en el Parque Rodó.