Gritos, personas lastimadas, mucha sangre y denuncias de imprudencia dominan las historias de víctimas y testigos del accidente ferroviario en el barrio de Once que ya dejó al menos 49 muertos y 600 heridos.
Elizabeth, de 43 años, viajaba parada en el primer vagón del tren accidentado esta mañana. Sabe que la sacó barata porque, como relató a la página web del diario Clarín, vio "mucha gente sangrando" y varias personas atrapadas.
Entre la confusión del accidente llegó a llamar a su hija, pero no pudo hacerse entender porque lo único que hacía era gritar. Donna, de 23 años, dijo que tuvo que encender el televisor para entender lo que ocurría. "Cuando me dí cuenta salí a buscarla", relató.
El impacto fue en un horario en que las formaciones van repletas. Según la crónica del diario argentino, los usuarios cayeron unos sobre otros mientras, desesperados, intentaban salir a como diese lugar de los vagones siniestrados.
Otro pasajero contó al canal Todo Noticias que el tren venía a "altísima velocidad" y que no traía frenos "desde Haedo". El joven agregó que "iba con las puertas abiertas, con mucha gente y todo el mundo se fue al piso". "Entró rapidísimo a la estación. Fue un golpe fortísimo, se me cayó gente encima, estábamos todos desesperados por salir", agregó. Lo mismo sintió Emanuel, que viajaba de Morón a Once para ir a trabajar.
Y para Ezequiel, "fue un flash. Yo estaba esperando el tren para ir a Liniers y el que venía entrando choca con otro y se mete en la explanada", según recordó a FM Imagina y publica hoy Clarín. El joven dijo que las ambulancias estaban saturadas y que había "muchos heridos, bomberos con motosierras y gente tirada por toda la explanada con sangre, fracturados".
Emanuel, que viajaba de Morón a Once para ir a trabajar, relató a Clarín.com que se sintió un fuerte impacto y "la gente comenzó al caerseunos encima de otros", en medio de gritos de desesperación.
Para Andrea Gómez el tren "nunca frenó. Entró a la estación y no paró hasta chocar". Subió en Hurlingham y dijo que el viaje era normal, con el tren parando en cada estación como siempre. Para ella el vehículo no se quedó sin frenos, "como dicen".
Silvia, otra pasajera, prefiere no arriesgar ninguna versión de lo que pudo haber causado el choque. Cuando el accidente solo le preocupaba que su familia estuviese bien ya que su marido y sus dos hijos (de cinco y tres años) viajaban sentados. Como todos, cayeron al piso y recordó que "la gente me ayudó a levantar a la nena y salir", afirmó ya aliviada porque toda la familia está fuera de peligro.