BEIRUT | Yemen puso ayer fin de manera oficial a la era de Alí Abdulá Saleh, después de casi 34 años de poder, con la elección como presidente provisorio de su vice y único candidato, Abd Rabbo Mansour Hadi, en una jornada que se vio opacada por actos de violencia que provocaron ocho muertos en el Sur del país, donde el movimiento separatista declaró el boicot al escrutinio.
Yemen se convirtió así en el cuarto país en un año -luego de Túnez, Egipto y Libia- en ver la caída de un régimen en el poder por décadas, pero en este caso con un compromiso para la transición.
El acuerdo, patrocinado por los países árabes del Golfo y apoyado por las Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea, prevé que Hadi se quede en el cargo por dos años, dentro de los cuales se pondrá en marcha una nueva Constitución y la realización de elecciones multipartidistas.
Pero el difícil desafío que el nuevo presidente deberá afrontar, en un país más empobrecido por una revuelta que duró un año, fueron hechas evidentes por la violencia de ayer.
La Comisión electoral admitió que los sufragios fueron suspendidos en nueve de las 292 circunscripciones electorales, en particular en las provincias de Dali, Lahj y Abyan. En esta última es fuerte la presencia de milicias vinculadas a Al Qaeda. Para conocer los resultados habrá que esperar días. ANSA