La importación de combustibles que debió hacer Ancap en diciembre -mientras su planta seguía paralizada por mantenimiento- hizo que la empresa pública tuviera un sobrecosto debido a que el precio máximo de venta en el mercado fijado por el Ejecutivo es menor al que sería necesario vender estos energéticos trayéndolos desde el exterior, sobre todo el supergás.
La suba de 5,9% de los combustibles efectuada el 13 de diciembre contribuyó a atenuar esa situación, pero no bastó para revertirla. Así se desprende de un estudio de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua sobre precios de paridad de importación, que de forma teórica calcula el precio en el mercado local de productos importados terminados de similar calidad a los que produce Ancap.
El precio por litro de la nafta Super 95, la Premium 97 y el queroseno, así como el valor por kilo de supergás y por metro cúbico de fuel oil que fijó el Poder Ejecutivo fue menor al que se debe vender el producto si su origen no es nacional para obtener un margen de importación. Lo inverso ocurrió con el gas oil y la nafta Especial 87.
El supergás tiene un precio máximo de $ 27,54, pero para que sea rentable importarlo debería venderse a $ 43,35. Es mucho menor la diferencia en el caso de la nafta Super 95 ($ 35,60 frente a $ 35,77), la Premium 97 ($ 37 y $ 37,36) y el queroseno ($ 25,80 y $ 25,98). También ocurre con el fuel oil, cuyo máximo es $ 14.280, tanto en el importado con 1% de azufre ($ 18.175) como en el de 3% ($ 17.695).
En tanto, la nafta Especial 87 importada se puede vender a un precio más barato ($ 34,24) que el tope del Ejecutivo ($ 35,40). Es la misma situación que se da con el gas oil, que importado debe venderse a $ 29,52 mientras el máximo permitido a nivel local es de $ 34,40.