En 2008, poco antes que el Salvo cumpliera 80 años, la administración del edificio advirtió que el inmueble necesitaba de una refacción integral. Al igual que la IMM, también denunció la posibilidad de derrumbes y demandó una asistencia financiera del Estado y de la Intendencia para preservar este Monumento Histórico.
Los administradores del Palacio señalaron entonces que en la ley municipal N° 9.515 se establece "la obligatoriedad del intendente de tomar medidas adecuadas para evitar derrumbes de edificios destinados a alojar gran cantidad de personas". Y que existía también "un deber de la comuna de conservar este edificio erigido en Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación".
En un informe presentado por la administración se aseguraba que el edificio necesitaba "una refacción absoluta" y no "reparaciones parciales" como las que de tanto en tanto hacen los accionistas por intimación de la Intendencia.
También se advertía que "el edificio se viene tornando ruinoso en su fachada exterior", con "la inminente posibilidad de ocasionar un desastre que lamente la pérdida de vidas humanas".
Unas 300 unidades: la mayoría viviendas
Existen en el Palacio Salvo poco más de 300 unidades, en general destinadas a vivienda, si bien hay más de una decena de empresas.
Los apartamentos más chicos valen en el entorno de los US$ 20.000. Pero también hay de US$ 80.000 y hasta de US$ 180.000, como el que fue reciclado hace pocos años para la venta en la cúpula del piso 19, absolutamente fuera de lo común en su diseño y con una vista privilegiada de Montevideo.
Desde hace décadas, el Salvo es protagonista de tarjetas, videos y fotografías que toman los turistas que se detienen a contemplarlo. Hace algunos años, la administración del edificio obtuvo el registro de imagen de este icono de la ciudad, por lo que quien desee utilizarla, deberá pagar por los derechos. Una compañía de refrescos llegó a pagar cerca de US$ 9.000 por grabar un spot en el edificio.