Evra y los reyes británicos

RODOLFO SIENRA ROOSEN

No tuvo tanta trascendencia como la hubiera merecido la noticia que en ocasión de reciente visita real de la Reina Isabel y el príncipe Felipe a Australia, un hijo de aquel país fue multado en 800 dólares por mostrarle los glúteos a la pareja, que no se sabe si tuvieron suficiente visibilidad desde la carroza para poderlos observar y así valorar en sus justos términos. Pero al exhibicionista Barman (ya el nombre sugiere algo) Llam Lloyd Wariner, original de Sydney, sí lo vio la policía y el tribunal de Brisbane lo multó en esa cantidad mientras el Fiscal pedía que la multa fuera de 1.000 dólares. A Barman, que además llevaba una bandera australiana entre sus partes pudendas le hicieron precio, pero no se arrepintió y dejó bien claro que haría lo mismo "a cualquier elitista engreído y narcisista".

Si esto lo hubiera hecho nuestro compatriota Luis Suárez, teniendo en cuenta las sanciones que recibió por sus actitudes con Patrice Evra en una cancha de fútbol, lo quemaban como a Juana de Arco -pero entonces por hacerse el vivo- frente al Palacio de Buckinhgam. Y no lo decimos para justificar a Suárez, a quien probablemente le hayan aplicado una primera sanción injusta y totalmente desmesurada, pero que después con el gesto del dedito del medio mostrándoselo al público adversario, le cargaron un adicional baratísimo.

Y en cuanto a este episodio del saludo, diríamos que tenemos la impresión que nuestro compatriota se pasó de revoluciones, porque si bien es cierto que hay una foto algo dudosa en la que el francés parece ser él el que retira la mano, lo real es que Suárez ni protestó, y se limitó a pedir públicamente perdón por haber desobedecido instrucciones expresas de su director técnico y autoridades del Liverpool, y esa reculada lo condenó, aunque si de esto le sale el pase al Real Madrid, se sacó el 5 de oro. Cosas de estos ingleses -pueblo admirable si los hay a quien tanto les debe el mundo- y de estos uruguayitos que como Suárez, saben que deben estar entre los cinco delanteros de punta mejores del mundo y lo puede probar y a veces se desubican con bastante facilidad, porque no estamos acostumbrados a esos éxitos. Por eso, en lo personal no nos pidan opiniones complacientes ni para un lado ni para el otro. Si por racista se entiende aquel que no solo desprecia sino también al que sobrevalora una raza por encima de las demás, si nos rascan hasta la médula puede ser que nos encuentren una pequeña veta en el segundo sentido, pero para qué vamos a ampliar el tema, si es solo una posibilidad y, lo único que recibiríamos es un anatema que nos acompañaría hasta la tumba. Al fin y al cabo, no creemos en las neutralidades absolutas de los sentimientos de nadie. No existe el equidistante perfecto, por lo cual no nos duelen prendas en decir que no lo somos… y quedarnos ahí, es claro, para qué ampliar.

Pero de todas maneras estas son comparaciones válidas para dejar en evidencia que el Reino Unido ni protestó por el tratamiento casi diríamos que cortesano que recibió de Barman por mostrarle la cola a sus Reyes, mientras una justicia "deportiva" le tiró con misiles a un jovencito algo sobre cargado de ínfulas, dejando como único bien parado en este episodio de opereta al morochón francés, compadrón y retobado, que ojalá viniera con su selección cuando pase por estos lares próximamente. Pero van diez a que no se anima.

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