Compromiso con los dolores de su época

Desafío. Tras una exitosa carrera como actriz, debuta como directora con "En la tierra de la sangre y la miel"

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"Una de las principales lecciones que he aprendido en la vida es a no tener miedo", afirma Angelina Jolie. "Cuando era más chica, me ponía muy, muy nerviosa. Pero tuve una excelente madre que me quería con todos mis defectos y mis empeños".

"Sé que es más peligroso no decir lo que pensamos en la vida, no ser quienes realmente somos y no oponernos a las injusticias", continúa la actriz. "Quedarnos callados es absolutamente lo peor que podemos hacer. Aunque nos dé miedo, debemos hacer aquello que nos sentimos obligados a hacer".

Jolie está hablando por teléfono desde el hotel Waldorf Astoria en Nueva York, donde disfruta de un infrecuente tiempo para sí misma. El papá, Brad Pitt, se llevó al cine a la prole.

Según Jolie, eso significa que los chicos, o al menos los niñas, van a obtener todo lo que quieran ese día.

"Es rara nuestra casa", dice la actriz de 36 años, ganadora de un Oscar. "Pedir cosas está dividido 50 y 50. Las niñas saben que mamá no es blanda, pero que papá es la presa más fácil del mundo. A veces le pregunto a Brad si se da cuenta de que no les puede decir que no a las niñas. Él se queda mirándome y contesta: `¿Cómo podría decirle que no a cualquiera de las chicas de la casa? ¡Todas son perfectas!`".

"De hecho, él nos llama `sus chicas`".

Por otra parte, Jolie admite que los niños saben que su mejor oportunidad la tienen con mamá.

"Sí, Brad también me lo ha señalado", reconoce, riéndose más fuerte. "Me dice que permito que los niños me pisoteen. Y tiene razón. Los niños dominan a las mamás. Las mamás pueden decirles que no a las niñas, porque las mujeres conocen a las mujeres y a las niñas. Yo les digo a las mías: `¡Ya sé lo que están haciendo, niñas! Ya vi que están trabajándose a su papá para conseguir galletas. No hay un solo hombre en la tierra que pueda decir que no`".

Como muchas madres, Jolie podría hablar de sus hijos todo el día. Pero, oficialmente, la llamada es para hablar de En la tierra de la sangre y la miel, el drama sobre la guerra de Bosnia con el que debutó como guionista y directora.

PELÍCULA. Lo que cuenta En la tierra de la sangre y la miel es la historia de un soldado serbio, Danijel (Goran Kostic), que conoce a una mujer bosnia, Ajla (Zana Marjanovic), antes de la guerra. La atracción entre ellos es fuerte pero se verán separados por el conflicto. La guerra estalla y ella termina como prisionera en un campo que es supervisado por él.

La película ha dado lugar a algunas controversias. Un periodista croata que escribe con el nombre de James J. Braddock acusó a Jolie de haber plagiado partes de su libro The Soul Shattering, publicado en 2007. Sin embargo, la actriz y directora sostiene que se trata de acusaciones completamente infundadas.

"Yo escribí el libreto``, explica, "pero no planeé escribirlo". Y lo explica en estos términos: "Simplemente, un día me sentí frustrada tras haber conocido a muchas personas en situaciones postraumáticas. Escribí esto tratando de reflejar lo que la guerra les hace a los padres, los hijos, las madres, los niños y las parejas".

"Sentí que había algo que no se había analizado bastante", continúa. "Fue una guerra que ocurrió en nuestra generación. Nos llevó demasiado tiempo intervenir en ella y la película, en esencia, es acerca de lo que pasó antes de que interviniéramos. Yo quería que el público sentado en el cine pensara: `Paren esto, por favor```.

Que la película pueda ser una historia de amor en medio de las matanzas, las violaciones y la violencia gratuita de la guerra no le parece improbable a Jolie, aun cuando se trate de una mujer que se enamora de su carcelero.

"Había dos personas normales y decentes", explica. "Eran dos personas que hubieran tenido una verdadera oportunidad de ser una excelente pareja de no haber sido por la guerra. Juntas hubiera podido ser una gran familia".

"Es una historia sobre la pérdida de humanidad y la fealdad que se impone durante la guerra", agrega. "Es increíble lo fea que puede ser la gente en una guerra. La violencia de la película es una gota en el océano en comparación con lo que está sucediendo ahora en todo el mundo``.

La actriz admite que le costó trabajo reconciliarse con el tema.

"También para el cineasta es difícil encontrarle sentido a estas cosas``, indica. "No se le puede encontrar el sentido a esta violencia de vecinos que se lanzan unos en contra de los otros. Simplemente no tiene sentido".

Tampoco ayudó el que, en un principio, no hubiera pensado en sí misma para dirigir la película.

La incursión de Jolie en la dirección no tiene nada que ver con los comentarios que ha hecho ocasionalmente, en el sentido de que podría retirarse de la actuación para criar a su familia y dedicarse al trabajo humanitario. Asegura que eso no es probable.

"Mire, he tenido una muy buena racha", afirma. "No quiere decir que nunca vaya a actuar de nuevo (sigo buscando proyectos que signifiquen algo para mí) pero está bien si otras cosas de mi vida adquieren más importancia".

"Quizá simplemente haga más películas para niños", bromea, "para que mis hijos puedan estar muy orgullosos de mí.``

RESPETABILIDAD. Sería paradójico que Jolie se apartara de la actuación en un momento en que su trabajo en la pantalla finalmente le ha valido el respeto que su condición de celebridad le negó por muchos años. Películas como Más allá de las fronteras (2003), la exitosa El Sr. y la Sra. Smith (2003), Todo corazón (2007) y El sustituto (2008) de Clint Eastwood, han impresionado a quienes veían en ella simplemente a una chica rebelde y extravagante, a la temeraria hija de un ganador del Oscar, Jon Voight, a la mujer que pasó por breves matrimonios con Jonny Lee Miller y Billy Bob Thornton antes de engancharse con Pitt para formar ese alimento de los tabloides populares y sensacionalistas abundantemente conocido como "Brangelina".

En los últimos años, sin embargo, pese a que la prensa sensacionalista no se resigna a olvidar al triángulo formado por ella, Pitt y la expareja de éste, Jennifer Aniston, Jolie ha recibido elogios por su compromiso con el trabajo humanitario, especialmente como defensora de los refugiados. Fue nombrada embajadora de buena voluntad del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y dos de sus hijos fueron adoptados de campamentos para refugiados.

Aunque Jolie asegura que en ella sigue teniendo algo de chica mala ("Pero me lo reservo para Brad", aclara), admite que la vida familiar y la inevitable madurez han conspirado para modificar su perspectiva de la vida.

"Cuando era más joven no me conocía a mí misma", declara. "Sabía lo que no era. Sabía que estaba confundida. Sabía lo que me lastimaba, sabía lo que me emocionaba. Lo que no sabía era ser útil para las demás personas".

"Cuando somos jóvenes, no sabemos de manera innata cómo ser útiles ni quiénes somos por dentro", continúa la actriz. "Estamos a mitad de camino entre dos cosas y no podemos decidir. Me encanta madurar porque ahora sé dónde estoy. Estoy definida. Me siento orgullosa. Es algo maravilloso poder tener la frente en alto".

"Ahora soy más generosa de espíritu", concluye. "También aprecio a la gente por sus fallas y sus intentos de hacer bien las cosas. Me he vuelto más desprendida. En muchos sentidos, siento que apenas he comenzado a ingresar en la raza humana".

Desafío. La crítica la está respetando desde hace varios años, viéndola como bastante más que la "chica sexy" Un drama en los Balcanes implica un paso más hacia un cine inquieto y exigente

La decisión de convertirse en directora

Dirigir nunca fue una prioridad de Angelina Jolie antes de que surgiera En la tierra de la sangre y la miel. "No puedo siquiera decir la palabra directora``, asegura. "Nunca tuve la intención de dirigir. Nunca quise hacerlo. Nunca pensé que tendría la confianza para escribir un libreto y dirigirlo. Pero algunas personas a las que les permití leerlo me dijeron que era bueno. Hubo una discusión acerca de quién debería dirigirlo y me sentí vinculada con el proyecto".

Para ella era importante que la película tratara sobre las maldades de la guerra, no sobre la maldad de los serbios o de cualquier otro grupo del conflicto de Bosnia. De acuerdo con eso, envió el libreto a personas que habían estado en diferentes lados del conflicto y les pidió su reacción y su ayuda para hacer la película.

"Pensé que si todas las partes aceptaban hacer esta película, entonces sí la dirigiría yo", indica. "En caso contrario, simplemente quemaría el libreto".

De modo que Jolie terminó detrás de las cámaras y no delante, aunque su presencia en la pantalla hubiera ayudado a la película a encontrar su público.

"Me hice a un lado al momento de dirigir", afirma. "Pensé que no me necesitaban ahí como actriz".

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