La justicia venezolana ordenó a la oposición entregar hoy los registros de votantes de sus primarias del domingo, una decisión que sus organizadores desafiaron: juraron mantener el secreto y afirmaron que una parte ya fueron destruidos.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó "la suspensión del proceso de destrucción de los cuadernos electorales" y su entrega al Consejo Nacional Electoral en un plazo "no mayor a las 24 horas" -que vence hoy- al admitir un recurso interpuesto por un precandidato municipal que concurrió en las primarias.
La decisión causó gran revuelo en el país, después de que el domingo la oposición eligiera a su aspirante presidencial y a candidatos a gobernadores y alcaldes en unos comicios en los que había prometido destruir los cuadernos de votantes al cabo de 48 horas para garantizar la confidencialidad del voto.
La sentencia fue divulgada pocas horas antes de que venciera ese plazo y de la proclamación oficial del gobernador Henrique Capriles Radonski como candidato presidencial opositor en las elecciones del 7 de octubre en las que Hugo Chávez, en el poder desde 1999, aspira a un tercer mandato.
La medida del TSJ fue solicitada por Rafael Velasquez -que se postuló como precandidato a la alcaldía del municipio de Bruzual, en el noroeste del país- alegando que la destrucción del material electoral viola "los derechos a la seguridad jurídica, a la información, al sufragio y a la defensa".
Velasquez, que no resultó electo, denunció a la prensa local irregularidades en su centro de votación.
Desafiante. Pero la coalición opositora organizadora de las primarias, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se mostró desafiante ante la conflictiva orden judicial.
La Comisión Electoral de Primarias de la MUD tenía la función de "destruir todo el material electoral (...) incluidos los cuadernos de votación. Esta función la hemos honrado como corresponde, especialmente en el día de hoy", declaró la presidenta de ese organismo, Teresa Albanes.
"El compromiso de impedir una nueva lista de la infamia sigue en pie", añadió Albanes en referencia al listado que el gobierno difundió con los nombres de quienes en 2004 firmaron una petición de referendo revocatorio del mandato de Chávez, lo que derivó en una serie de represalias laborales y administrativas.
Precisamente para tranquilizar a los electores, la MUD había anunciado que destruiría los cuadernos electorales. Además, que no habría captahuellas en las máquinas de votación y que la marca con tinta en el dedo meñique de los votantes sería opcional.
La sentencia del TSJ es "absurda, inconstitucional y desproporcionada" y se "están estudiando las formas para oponerse" legalmente a ella, afirmó por su parte el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, prometiendo que la oposición mantendrá el "secreto del voto".
Aveledo afirmó desconocer "el porcentaje" de cuadernos destruidos porque el "proceso empezó antes de la decisión del TSJ porque esas eran las reglas" de la MUD.
Capriles Radonski reaccionó también a la decisión del TSJ cargando contra el gobierno, al que acusó de "aferrarse al poder y utilizar el sistema judicial para amenazar y meter miedo".
"Recuerden que el poder es un préstamo que nos da nuestro pueblo y que tiene fecha de vencimiento (...) Este gobierno no va a poder expropiar el voto" de los electores, afirmó el gobernador del Estado Miranda (norte), durante su proclamación oficial como candidato presidencial.
Capriles Radonski, de 39 años, fue elegido con 62,5% de los votos al reunir más de 1,9 millones del total de más de 3 millones que tuvieron las primarias. La concurrencia total representa 17% del censo electoral y supera las expectativas del 10% anticipado por los analistas. Para votar estaban habilitadas 18 millones de personas. Los que se animaron a ir a las urnas se preocuparon por no ser fotografiados por la prensa.
"No expropiarán el voto del pueblo"
Caracas | La coalición opositora de Venezuela proclamó en la noche de este martes a Henrique Capriles como el candidato único que se enfrentará al presidente Hugo Chávez, en medio de las tensiones generadas luego que el Tribunal Supremo de Justicia ordenó detener la destrucción de los cuadernos de votación y decomisar el material electoral.
"El gobierno nunca va a poder expropiar el voto de nuestro pueblo, nunca va a poder expropiar la esperanza, ni la fe, ni el futuro. Estamos unidos para progresar, para avanzar, para crecer. El progreso nos incluye a todos y nos necesita a todos"`, dijo el candidato opositor, de 39 años, en discurso ante varias decenas de simpatizantes.
"El domingo vivimos una fiesta popular de participación. Ahora de un lado el pueblo dice que es hora de seguir adelante, del otro está el abuso del poder". Ap y El Nacional/GDA