Un examen indica que el tumor de Lula desapareció

Precaución. El expresidente permanece internado y se le realizará una endoscopía

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Médicos del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva dijeron que el tumor cancerígeno que tenía habría desaparecido, aunque esperaban estudios para reafirmar la situación del paciente, mientras continúa internado por efectos colaterales.

Los facultativos del Hospital Sirio Libanés de San Pablo, a donde ingresó el sábado, dijeron que el enfermo pasó la noche en buen estado y adelantaron que continuará internado sin que haya fecha para el alta. Lula se había estado quejando de fatiga y falta de apetito.

El exmandatario se encuentra en una habitación privada junto a su esposa, Marisa Leticia, y no recibió visitas durante las primeras horas de su internación, informó su amigo y exvocero presidencial Ricardo Kotscho.

Tras presentar una inflamación en la laringe y otras molestias, Lula fue internado imprevistamente el sábado y se lo sometió a una tomografía, la cual mostró ausencia del tumor, declaró el oncólogo Artur Katz al diario Folha de San Pablo.

"Aprovechamos, desde el punto de vista tomográfico" el estudio realizado ayer (por el sábado) para observar el cuadro en su sistema respiratorio "y no se ve más el tumor", explicó Katz.

Precaución. Pero la pesquisa a través de la tomografía no basta para elaborar un diagnóstico definitivo que sólo podrá ser formulado luego de que el paciente sea sometido a una endoscopía que "es el mejor examen para evaluar esto, la tomografía puede no detectar células cancerígenas", aclaró Katz.

Para diagnosticar la cura definitiva de la dolencia, además, deben pasar unos cinco años en los cuales no se detecte la reaparición de células o tumores, dijo el cardiólogo Roberto Kalil Filho, médico personal de Lula, al telediario de la cadena Globo en la noche del sábado.

Lula, de 66 años, realizó un tratamiento de quimioterapia, entre octubre y diciembre de 2011, cuando se informó que el tumor de tres centímetros había sido reducido en un 75%. En tanto, el viernes terminan las sesiones de radioterapia.

Trascendió que el exmandatario -quien perdió cerca de 9 kilos desde octubre-, no aceptó alimentarse por sondas y siguió ingiriendo alimentos, lo cual pudo haber agravado el ya delicado estado de la zona atacada por la radioterapia, y conllevado a que lo tuvieran que internar el fin de semana.

"Tras la evaluación apenas fue constatada una inflamación de la mucosa de la laringe y el esófago, debido a la radioterapia", señalaron los médicos. Y agregó: "Vamos a evaluarlo día a día y ver cómo se siente, él está en el pico de la inflamación (garganta) y puede sufrir un poco más, eso es normal para todos los pacientes".

El Hospital informó que el exmandatario está "bien" pese a la pérdida de peso, debilitamiento y ronquera. Debido a ese cuadro Lula decidió no participar el viernes pasado en la ceremonia por el trigécimosegundo aniversario de su agrupación, el Partido de los Trabajadores (PT), realizado en Brasilia y en el que estuvo la presidenta y su delfina política, Dilma Rousseff. "Mi tratamiento de salud entró en su etapa final y debo mantener una rigurosa disciplina para que vuelva lo más rápido posible a la militancia social y política que tanto nos apasiona y nos moviliza", dijo Lula en una carta leída en el encuentro.

Plan. La revista IstoE publicó ayer en su portada que Lula ya comenzó a planificar su retorno a la política en los próximos meses. En principio se volcará de lleno a la campaña de Fernando Haddad, su exministro de Educación, quien será en octubre el candidato petista a la alcaldía de San Pablo.

IstoE, que la semana pasada adelantó la desaparición del tumor, señala además que se abocará a construir un Memorial de la Democracia, para lo cual comenzó a sondear la posibilidad de contar con acervos de los expresidentes José Sarney (1985-1990) y Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

Médicos: "Se hará otro examen, la tomografía puede no detectar células cancerígenas".

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