"No podría pasar. No debería pasar", fue la respuesta de Yamandú Bermúdez, director general de Salud, al ser consultado sobre la muerte de una joven de 20 años el pasado domingo, víctima de un hantavirus. Había sido internada siete días antes.
El caso conmovió al entorno médico y a las autoridades del Ministerio de Salud Pública dada la edad de la paciente y la rapidez con que se desencadenó su desenlace fatal. Familiares, amigos y conocidos hicieron eco también a través de las redes sociales.
"No hay que olvidar que esto puede ocurrir", dijo a El País Raquel Rosa, directora de Epidemiología del MSP. Tanto ella como Bermúdez coincidieron en que las medidas tomadas por el Hospital Británico, donde fue atendida la joven, fueron las adecuadas pero enfatizaron que es importante extremar las medidas de prevención para evitar el contacto con el virus porque cada diez personas que lo contraen, entre cuatro y cinco fallecen.
Se conoce como hantavirosis a la enfermedad generada por el virus hanta (hantavirus), una patología infecciosa aguda que provoca síntomas similares a los de la gripe: fiebre, dolor muscular, tos y cansancio. Una de las particularidades es que no retrocede ante ninguna medicación.
En una segunda instancia produce lo que se denomina "síndrome pulmonar por hantavirus": insuficiencia respiratoria aguda que puede desencadenar la muerte. También provoca fallas renales serias.
En Uruguay el hantavirus es transmitido por los ratones de campo (ver infografía) no los ratones domésticos ni las ratas de ciudad. Se trata de animales que habitan en zonas de pastizales, leñeras e inmediaciones de casas sin desmalezar.
A nivel popular la enfermedad es asociada con las personas que trabajan en el campo (por eso el caso de la joven sorprendió a algunos clínicos) pero la directora de Epidemiología recalcó que en campings y casas de veraneo que han estado mucho tiempo cerradas también puede contraerse.
"Sobre todo en épocas de calor y sequía el ratón se moviliza", comentó Rosa. "Puede estar en lugares para acampar cercanos a zonas poco desmalezadas". La transmisión se realiza a través de la orina o las heces del ratón e incluso por mordeduras.
La joven fallecida estuvo de vacaciones semanas atrás en distintos campings del departamento de Rocha. Las autoridades del MSP recordaron que es importante desmalezar las zonas donde se vayan a alojar personas, limpiar los depósitos de leña y mantener la higiene de galpones y cabañas.
Tanto en esta época como en semana de Turismo "la gente se moviliza más y puede abrir casas, galpones o lugares que podrían ser de riesgo", dijo Rosa. Para evitar el contacto con el virus, si la vivienda ha estado cerrada lo mejor es no ingresar inmediatamente. "Aireen, ventilen, mojen. No barran porque al barrer se levanta polvo y eso es lo que se inhala", recomendó Rosa.
Al orinar los ratones contaminan el polvo de las casas. Si hay ventilación previa o se pasa un trapo con hipoclorito el virus muere o la concentración en el aire deja de ser peligrosa.
CARACTERÍSTICAS. En 2011 hubo seis casos de hantavirosis en Uruguay. Todos fueron registrados en los departamentos al sur del Río Negro, entre ellos Rocha, Canelones y Soriano. Hubo un caso en Artigas pero la persona había estado previamente en el sur por lo que se estima lo contrajo antes de llegar.
Desde que la enfermedad llegó a Uruguay, en 1997, hubo unos 100 casos registrados. Todos en el sur. "No hemos tenido casos en el norte, no sabemos si es porque no hay, porque hay menos habitantes, porque todavía no ocurrieron, o porque la gente no va a acampar a esos lugares", comentó Rosa.
La vulnerabilidad ante la enfermedad es la misma para todas las edades. Pueden contraer el hantavirus tanto los niños como los jóvenes, los adultos o los ancianos.
"Depende de la exposición. No importa si es niño, joven o adulto", aclaró la especialista en Epidemiología. "Lo que depende a veces es la respuesta. En general, los jóvenes responden mejor porque tienen menos problemas de salud" pero no siempre es así, apuntó. Más allá de la edad, las patologías crónicas como el asma o las infecciones pueden aumentar la vulnerabilidad.
"Si tú tenés un resfrío y aparece un neumococo (bacteria que causa la neumonía) seguro va a ser más agresivo porque tenías un virus que te estaba bajando las defensas; en este caso es lo mismo", explicó Rosa.
En la misma línea, los cuadros de fiebre y malestar respiratorio asociados al viento de la playa, a la exposición al sol durante horas y a los cambios de temperatura pueden hacer que el cuerpo esté más vulnerable si se enfrenta al virus hanta.
Si el hecho de que el cuerpo esté fuerte condiciona la evolución ante cualquier enfermedad, en ésta se vuelve clave. No existe ningún medicamento que pueda administrarse para combatir al patógeno. Ni de forma preventiva ni curativa.
"Cuando entra el hantavirus el organismo se defiende con su propia inmunidad", explicó Rosa. "A veces lo que ocurre es que la agresividad del virus es muy grande o la inmunidad no alcanza", puntualizó.
El tratamiento que recibe el paciente es lo que se llama "de sostén fisiopatológico". Implica reponer líquidos para evitar la deshidratación y controlar el correcto funcionamiento del aparato circulatorio y los elementos involucrados en la circulación de la sangre como las arterias, las venas o el corazón.
La medicación que administran los médicos apunta a combatir la inflamación, también se ventila al paciente si los pulmones están muy afectados, como suele ocurrir.
"Después, la evolución depende de cada persona y de la respuesta al tratamiento", explicó Rosa.
A diferencia de otras enfermedades no está comprobado que una persona que tuvo contacto con el virus y superó la enfermedad no pueda ser susceptible a una nueva infección. Esto es importante tenerlo en cuenta si se suele ir a lugares donde el ratón de campo pueda estar presente.
ESTAR ATENTOS. Consultada sobre si los médicos deberían estar más alerta ante posibles nuevos casos Rosa respondió: "Está bueno que lo piensen, sobre todo en esta época del año".
Bermúdez aclaró que no todo cuadro de fiebre y dolor de cabeza es hantavirosis. Sin embargo, cuando no evoluciona como debería y la persona visitó lugares de riesgo hay que sospechar, advirtió.
Cuando los clínicos tienen indicios de que la enfermedad puede ser hantavirosis buscan anticuerpos específicos en la sangre del paciente. Para comprobar el diagnóstico envían una muestra al Laboratorio Nacional del MSP donde se confirma o descarta la presencia del patógeno.
En los casos en que se confirma, como la semana pasada, las autoridades sanitarias envían la muestra a un centro de referencia ubicado en Corea. Allí, analizan la composición específica del virus secuenciando su ADN, una suerte de mapa de los genes y proteínas que lo componen.
Cuando lleguen los resultados de este caso específico, comentó Rosa, se podrá saber si el hantavirus que afectó a la joven es el mismo que circula en la región (lo que se sospecha) o se trata de una variante nueva.
Bermúdez explicó que si bien no todos los casos de infecciones por hantavirus son mortales muchas veces las personas quedan con secuelas.
"Si la persona salva la situación pueden quedar con secuelas que pueden ser neurológicas, pulmonares o cardíacas", comentó.
Son casos excepcionales, pero son muy graves, lamentó el director general de Salud.
"No se trata de una patología rara"
Eduardo Savio, presidente de la Asociación Panamericana Infectología, dijo que los médicos tienen que tener un "alto sentido de sospecha clínica" cuando ven cuadros gripales y respiratorios serios que no evolucionan como deberían.
"Lo que hace más compleja la situación es que un paciente que está cursando una infección por hantavirus es muy parecido al que tiene leptospirosis, o malaria", comentó. Por eso, agregó, los infectólogos no suelen enfocarse en una sola patología cuando realizan un examen en busca del patógeno.
En el Cono sur existen diversos subtipos del virus hanta pero todos producen los mismos síntomas. "Desde el punto de la vista de la enfermedad todos se comportan de la misma manera, al menos en la región", comentó el infectólogo uruguayo.
Savio dijo que no se trata de una enfermedad rara sino de una patología que puede ser más o menos prevalente según la época.
"No han aumentado la cantidad de casos pero se ven de forma anual", comentó. "Es una patología que está siempre presente".
Causadas por los animales
1. LEPTOSPIROSIS
Es una enfermedad febril producida por la bacteria Leptospira interrogans. Afecta a humanos y un amplio rango de animales. Los más afectados son los roedores salvajes, perros, vacas, cerdos, caballos y ovejas. Eliminan el germen con la orina, contaminando terrenos y aguas y pueden permanecer durante largos períodos sin enfermarse. Los síntomas en el hombre son fiebre, cefalea, dolores musculares e insuficiencia renal.
2. RABIA
Es una infección viral mortal que se propaga por medio de animales infectados. El último caso de muerte de un ser humano por rabia en Uruguay fue en 1966. Sin embargo, el virus no está erradicado y una vez que se manifiesta en la persona no hay tratamiento efectivo para combatirlo. Una mordedura de un perro, gato u otro animal silvestre (murciélago, zorro o zorrillo) no implica haber contraído el virus; es necesaria cierta cantidad de saliva.
3. Dengue
Es una enfermedad viral aguda, producida por un virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti, del cual se han encontrado larvas en Uruguay, aunque no ha habido un caso autóctono. Pueden existir sobre todo dos manifestaciones: fiebre de dengue y dengue hemorrágico. La primera causa es un estado gripal pero rara vez causa la muerte. En cambio, el dengue hemorrágico está asociado con hemorragias severas, derrames internos y shock por deshidratación que llevan a la muerte del paciente.
4. LEISHMANIASIS
Es una enfermedad zoonótica causada por diferentes especies de insectos y de protozoos del género Leishmania. Las manifestaciones clínicas van desde úlceras cutáneas hasta formas fatales en las cuales se presenta inflamación severa del hígado y del bazo. El patógeno se ha encontrado en Salto y Bella Unión (Artigas) pero para que la enfermedad se desencadene primero debe picar a un perro; el perro es el que la transmite al hombre.